El Festival de Cine Africano de Tarifa (FCAT), que este año llega a su octava edición, proyectará 140 películas procedentes de 23 países africanos, cuatro latinoamericanos y España entre el 11 y el 19 de junio próximos. En la sección a concurso se estrenan seis largometrajes de los diez que compiten; nueve de los diez documentales que concurren; y la mayoría de los trece cortometrajes a concurso. Son algunos de los datos que ha ofrecido Mane Cisneros, directora del FCAT, en la presentación del festival que ha tenido lugar el jueves 26 de mayo en el Prado de San Sebastián de Sevilla.
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Cisneros ha afirmado que estas cifras consolidan a Tarifa como el festival de cine africano más importante de Europa. “Tarifa está consiguiendo a fuerza de mucho trabajo y de mucho corazón consolidarse como el más importante foro de encuentro de profesionales y cineastas de África y España”, afirmó la directora del festival. Mane Cisneros recordó que además de arte el cine es una industria y que Tarifa posibilita con su Espacio profesional el mayor lugar de encuentro de productores de cine africanos y españoles del continente europeo.
El festival tendrá además tres retrospectivas que analizarán en profundidad temas conocidos y desconocidos del cine africano: Una de ellas se centrará en los recientes acontecimientos de Túnez y Egipto pues el festival quiere hacerse eco de los cambios que se han producido en estos países a través de una programación cinematográfica constituida por 16 títulos y una mesa redonda en la que se cuestionará el papel del cine y de los cineastas en sociedades totalitarias sujetas a censura. Otra retrospectiva estará dedicada al festival de cine documetal de Agadir, en la que se proyectarán documentales marroquíes, en una sección que cuenta con el apoyo de Casa África.
Habrá otra sección especial dedicada a la historia del cine en Congo, desde la época colonial a nuestros días, que repasará su historia y la producción cinematográfica.
Fuera de concurso se podrá ver cine en las secciones ya habituales del festival: Animáfrica, dedicada al cine de animación; África en ritmo, sobre cine musical; la Diáspora, este año dedicada a los africanos que han hecho cine en América Latina; y Pantalla Abierta que incluye títulos españoles sobre África.
El festival incluye además una variada oferta de actividades culturales. Habrá exposiciones de fotografía, conciertos de música y diálogos sobre literatura africana además de encuentros con cineastas, mesas redondas, conciertos, talleres y actividades educativas para los alumnos de institutos de secundaria de Tarifa y otras localidades del Campo de Gibraltar.
Mane Cisneros expresó su agradecimiento a todos los patrocinadores del festival, sin cuyo apoyo y complicidad no sería posible esta nueva edición.
Ricardo Martínez, director general de Casa África, afirmó que esta institución apoya y apoyará el festival de Tarifa y recordó que las dos entidades han organizado en el último año más de 70 ciclos de cine africano por toda España. Explicó que Casa África ha iniciado la publicación de unos Cuadernos Africanos cuyo primer título, Utopía y realidad: 50 años de ¿Independencias africanas?, es el resumen de las jornadas que sobre este asunto se celebraron el año pasado en el festival.
Retrospectiva sobre Túnez y Egipto
Elvira Saint-Gerons, directora de la Fundación Tres Culturas, dijo que pese a las dificultades presupuestarias esta institución va a seguir apoyando al festival de Tarifa en el que este año patrocina la retrospectiva sobre Túnez y Egipto.
Yolanda Peinado, delegada provincial de la Consejería de Cultura en Cádiz, reiteró el compromiso de la Junta de Andalucía con el festival de Tarifa, recordó que este año se podrá ver cine en su reformado Teatro Alameda e invitó a todos los sevillanos y andaluces a ir a Tarifa a disfrutar del festival.
El director de cine Santiago A. Zannou explicó cómo le surgió la idea de hacer la película que este año presenta en el festival: La puerta de no retorno. Afirmó que participar como jurado en el festival hace dos años le hizo pensar en su padre, emigrante de Benín en Madrid, y sintió la necesidad de ir a África a descubrir el alma de las personas que la habitan. “Mi película no habla del VIH ni de las guerras en África, tampoco es una película sobre emigrantes, a mí me interesan las personas, el corazón de las gentes”, afirmó el cineasta. Zannou dijo que su padre se queja de que en Europa tendemos a ver el arte africano como simples objetos de bazar. “Igual que a los africanos no hay que mirarlos como inmigrantes, ni como pobrecitos, sino como personas, el festival de cine africano no es un bazar, es arte”.



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