![[Img #51962]](https://segoviadirecto.com/upload/images/07_2019/8750_adosado-negro-copia.jpg)
UN NIVELAZO: El de la oferta turística que ofrecemos a los viajeros que desde confines lejanos acuden hasta la hace poco tranquila, sensible y poética Segovia. Por si no lo pueden leer en la foto del cartel de la estación del Ave se lo contamos:
“Del Diablillo a la catedral”, a ver si así la borreguería visitante circula por donde debe y no por donde la da la gana. “El arriero Claudio”, personaje de nombre más que delicado sugerente (¿lo pillan, lo pillan?) que a estas alturas estarán intentándonos copiar en Florencia y Salzburgo… de Osma. “Conoce la judería”, opción ésta a la que deberíamos apuntarnos hasta los que vivimos aquí toda la vida y que no sabíamos nada de esta petite Jerusalén que no conocía ni jehová. Y lo mejor para el final: Los “Paseos al atardecer”, porque ahí sí que no engañamos a nadie. Van a ser tranquilos y solitarios, porque aquí al ponerse el sol desaparecen hasta los guardias municipales.
UN ESPACIO: Expositivo. El Palacio Quintanar. Su creación y necesidad en esta ciudad fueron temas que benignamente calificaremos de opinables. Pero una vez aquí y mantenido por esa Junta que nos descoyunta, hay que usarlo y eso conlleva reconocer que su aportación al panorama artístico y creativo de nuestra sociedad está siendo tan evidente como ecléctico, entendiendo que no puede gustar todo el rato a todo el mundo. Lo que es indudable es que nos ha traído cosas interesantes que de otra forma, la mayoría, no habríamos conocido. Alguna en estos mismos días sin ir más lejos.
![[Img #51970]](https://segoviadirecto.com/upload/images/07_2019/2287_2.jpg)
UN NOMBRE: Andrea Ros. Joven artista catalana de medio pelo (siendo caritativos) que, tras ser dirigida por Lluis Pascual en “El Rey Lear”, le denunció cuatro años después por maltrato psicológico durante aquellos ensayos, contribuyendo con otro grupo de señoritas del gremio a la campaña difamatoria y de acoso montada desde hacía tiempo por instituciones independentistas, que el justamente afamado director cortó elegantemente con su dimisión.
Poco tiempo después la, ésta sí que prestigiosa, actriz catalana Rosa Mª Sardá, entrevistada por Rosana Torres afirmaba valientemente en relación con Andreíta: “Yo la vi actuar a ella y era como para echarla del escenario”. Y es que así es la vida en las sociedades crispadas y fanatizadas.
UNA INSISTENCIA: En la que no vamos a flaquear mientras esas lumbreras que viven de y para el turismo y a las que solo preocupa que cada vez vengan más y que los escasos vecinos cada vez molesten menos, no se decidan a poner coto al avasallamiento que supone el caminar de esas hordas de diez en fondo por las estrechas callejuelas o buscando siempre la sombra y no cediendo la derecha, mientras buena parte de las/los guías tanto autóctonos como foráneos solo se preocupan de no perder la sombrilla.
¿Turismofobia? Nooooo. Legítima defensa.






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