Se encontraba un gorrioncillo
picando bajo un moral
las moras que le caían
en las alas sin volar,
cuando un viento traidorzuelo
se las cambió de lugar
y las llevó a no se sabe
qué distancia del moral.
El caso es que el gorrioncillo
se tuvo que contentar
con solo las moras verdes
que le supieron muy mal.
Y entonces el pobrecillo
no hacía más que piar:
“a mí que me las den todas
aunque sean en agraz”,
para contentarse al fin
con tal de tragar, tragar
lo que se pusiera a punto
de su apetito voraz.
Lo mismo daba que fuera
dulce que amargo y letal,
rojo que verdoso oliva
o gualda por un casual.
Así que murió tan pancho
de hinchar su hambre puntual,
lo mismo que les ocurre
a tanta gente demás.
Aprende del gorrioncillo
Y no te dejes liar.
Por la boca muere el pez,
por el pico muchos más
y no lo quieren saber,
tal es su necesidad
de comer y de correr,
de nadar y de volar.
91 8470225
http://alhilodelavida.blogspot.com/





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