Al estilo de Ernesto Cardenal
suplico una oración por Nicaragua,
ese dulce país de fuego y agua
que ahora sufre un terror sacrificial.
¡Qué dolor, qué tristeza, qué infernal
cercamiento en Masaya y en Managua,
con Rosario Murillo sanguinagua
incitando al Ortega criminal!
Que se pare este frente fratricida
que divide a la hija y a la hermana
de España que les dio su lengua y vida.
Pido por ello a Dios que haya un mañana
que cicatrice la terrible herida
que hoy la sume en un mar que mana y mana.
91 8470225
http://alhilodelavida.blogspot.com.es





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