Ay cómo la quise yo
y cuánto que la atendí
a mi hermosa librería
que era todo para mí.
En la Alcobendas naciente
la planté con entusiasmo
y año a año fue creciendo
y año a año fue menguando
hasta que llegó a morir.
Disculpad que así lo cuente.
La vida es un embolado,
la vida es un trueque siempre.
Ahora que miro hacia atrás
más que adelante… preveo
que mi librería fue
más que un negocio un recreo.
Pero me arruinó con creces
de débitos incumplidos
y volví a la maestría
tras treinta cursos perdidos.
Adiós, librería, adiós.
Decir adiós es dejar
lo que uno quiso querer
y ella no pudo entregar.
De la cultura me guardo
aquello que me impulsó
a ser guardián de mí mismo
en cualesquiera ocasión.
Aprended, niños, de mí,
que sufrí ese revolcón:
tanto arriba como abajo,
en mí solo mando yo.
91 8470225
http://alhilodelavida.blogspot.com.es





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