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UNA OPINIÓN: Segovia necesita turismo de calidad y no más turismo masivo que le permita entrar en el Guinness por instaurar el 5º turno de comidas en sus restaurantes más punteros.
Y ahora una pregunta: ¿Fomenta también la llegada de ese turismo de calidad que el Acueducto sirva de decorado/fondo de pantalla a cualquier cosa? Al masivo y vulgar desde luego que sí; por eso no le vemos la gracia a la mayoría de las cosas para las que lo presta y se presta este Ayuntamiento… y todos los anteriores.
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UN DESASTRE: Auténtico. Lo que han supuesto para el arbolado de la ciudad las últimas nevadas. Impresiona verlo.
Aunque nos consolaremos pensando que según los naturalistas esto, al igual que algunos incendios, supone una renovación beneficiosa para el medio. Vamos, como que se mueran los viejos para dejar sitio a los jóvenes, que también es muy natural, pero no deja de dar penilla, especialmente si ya vas siendo viejo. Aunque Fátima Báñez seguro que no piensa lo mismo.
UNA SUBIDA: La de tarifas en el polideportivo Carlos Melero. Muy en la línea de lo que supuso su creación. ¿Que qué supuso? Pues un diezmo brutal de muchos de los hasta entonces usuarios del Carlos Casado, al que condenaron a la decrepitud y una injusta competencia desleal a un empresario que asumiendo riesgos había levantado unas modernas instalaciones gimnásticas con piscina incluida en la misma zona que el nuevo.
Y es que en una población como ésta que no crece, vestir a un santo nuevo es dejar en pelotas a medio santoral.
UNAS PETICIONES: Las que con motivo de la resolución del caso de Diana Q. han elevado sus padres en compañía de los de Marta d.C. y algunos más afectados por crímenes similares. La primera es su solicitud de que se aplique a los culpables de su dolor la “prisión permanente revisable”, eufemismo de la perpetua y muy comprensible en su situación. Pero la segunda de “que las autoridades tomen medidas para proteger a nuestros hijos y que estas cosas no pasen” ya es otro cantar. ¿Qué puede hacer cualquier autoridad para evitar que un malvado ataque a un ciudadano desprotegido? ¿No sería mejor plantearse seriamente si los padres/tutores no deberían controlar más con quién, en dónde y a qué horas andan sus vástagos? Que tratándose de menores no creemos que se trate de delictivas intromisiones en su vida privada. Que los botellones no los van a erradicar las autoridades. Y que el toque de queda para menores instaurado en Islandia y en Agüimes (Gran Canaria) ha disminuido ostensiblemente su consumo de alcohol y casi erradicado el absentismo escolar.
UN PARECIDO: Innegable. El existente entre el coronel que llevó el caso Diana Q. y su jefe supremo, el ministro Zoido.
¿No se tratará de un primo suyo al que ha lanzado al estrellato como hizo con su concejal sevillano de festejos, que hoy (todavía) telepreside la DGT? Aunque ese, más que al estrellato, parece dirigirse al estrellado.






MTH | Sábado, 27 de Enero de 2018 a las 21:23:51 horas
Lo del botellón es algo que compete a los padres, indiscutiblemente, como agentes principales de la educación de sus hijos; a la escuela, principal colaboradora de los padres en la educación de niños y adolescentes, y a las autoridades por medio de los agentes de orden público vigilando el comportamiento cívico de los participantes en esas concentraciones de "entretenimiento y diversión".
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