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UNA COSTUMBRE: Que ya se ha convertido en vicio. La que mantiene desde hace décadas cierto animalito (ser vivo, a partir de ahora) de marcar territorio plantando su meadita ceremonial. Si antes la autoridad local miraba cobardemente para otro lado, ahora servilmente le ayuda además a levantar la patita.
Este año se cumplen 40 de la llegada a Segovia de los primeros médicos residentes que contribuyeron, entre otras cosas, a dinamizar hacia la modernidad la sociedad segoviana. ¿Accederían también esas mismas autoridades a dejarles envolver con una bata blanca (marcada con las cifras 4 y 0) a la estatua?
UNA OPINIÓN: Una cosa es apoyar a otro partido en aras de la gobernabilidad y otra muy distinta ayudarle a tapar (si, TA-PAR) un escándalo que bordea la prevaricación.
Ciudadanos, otro de los que venía a renovar la política, lo ha hecho.
UNOS INCENDIOS: Con estrambote. Los sucedidos en Fuenterrebollo y otros pueblos de la provincia que han puesto de manifiesto el sinsentido y la chapuza que supone que sean los bomberos del Ayuntamiento capitalino los que tengan que acudir a resolverlos, a veces hasta Riaza. Y si bien es cierto que la Diputación Provincial paga por esa atención, más cierto es que eso solo debería limitarse por pura cuestión técnica, a las poblaciones del alfoz.
Algunos pensamos que debería haber retenes/parques permanentes en determinadas cabeceras aunque eso supusiese que la institución tuviese que cesar en sus megalomanías inmobiliarias y en la hipertrofia de algunas otras actividades entre las que pueden destacar unas cuantas culturales. Desde que se popularizo la televisión y el coche todo el mundo tiene o debería tener acceso a buenas películas, conciertos y a otras actividades. Ya no es necesario financiar orquestas ni festejos ni chorradas culturetas, ni majaderías (viaje incluido) bruselenses… sobre todo cuando luego falta presupuesto para cubrir lo de primera necesidad. ¿No te parece, Paquito, hijo?
UN COMPORTAMIENTO: Habitualmente amable y eficaz. El de la policía local de esta ciudad. Por eso no es una mala cosa que llame la atención un comportamiento como el de los agentes que, cumpliendo con su deber de impedir la venta ilegal o simplemente no autorizada, tuteaban irrespetuosamente a un presunto infractor en la calle Real. ¿Verdad que no va a volver a pasar?






Ramon | Sábado, 16 de Diciembre de 2017 a las 12:08:05 horas
Tienen razon. Es indignante que autoridades civiles y militares miren para otro lado.
¿Es o no es este un estado aconfesional?
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