A las puertas de la gloria estamos prestos.
A las puertas del fracaso ya estuvimos.
A las puertas del desahucio nos sentamos.
A las puertas de la vida aquí seguimos.
Epanáforas constantes nos contamos
río abajo de la noria transitoria.
Epanáforas que muestran que en España
vueltas, vueltas y más vueltas da la Historia.
Epanáforas gastamos en el uso del idioma.
Epanáforas con logos largamente repetidos.
Epanáforas retóricas debidas
al deseo de cumplir con nuestro oficio.
Escritores de diarios solidarios
nos sentimos con el mundo corredores:
con sus dudas, con sus causas, con sus hechos,
con sus bienes y sus males invasores.
No es metáfora impulsiva lo que cuento.
No es metáfora real la que me impongo.
No es metáfora plausible y, sin embargo,
me da cauce literal al desahogo.
Ahora tú prueba el señuelo enrevesado
y epanáforas emplea con mesura
que le irán como un guante atrapador
91 8470225




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