Durante estas tres semanas, los investigadores han descubierto restos óseos de un lobo y de un asta de ciervo de 45.000 años de antigüedad, que evidencian que en la ocupación neardental convivieron la actividad humana y la presencia de animales
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La excavación arqueológica en el yacimiento Abrigo del Molino, en el Valle del Eresma, llega a su final. Un año más, y ya son cinco temporadas, la Asociación para el Estudio Geoarqueológico del Cuaternario Ibérico Geoarqua se ha instalado en Segovia, dando acogida en colaboración con el Ayuntamiento a 15 arqueólogos, titulados y estudiantes, de distintas universidades españolas.
El grupo deja la excavación hasta el próximo verano y abandona el albergue municipal de peregrinos de Zamarramala, donde han vivido durante su estancia en la ciudad, del 11 de julio al 5 de agosto.
Está previsto que la excavación en su enclave actual finalice la próxima temporada, tras una campaña en la que la Asociación declara que los resultados han vuelto a ser “muy positivos e interesantes”, descubriendo, entre otras cosas, restos óseos de un lobo y de un asta de ciervo de 45.000 años de antigüedad, que dan evidencia de que en la ocupación neardental convivieron la actividad humana y la presencia de animales del entorno.







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