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UNA CORRECCIÓN: A la que nos obliga nuestra honradez profesional. Cuando escribimos “desvergüenza” en relación con la actuación y explicaciones de la Concejalía de Charcas y Piscinas, nos quedamos muy, pero que muy cortitos. Esta misma semana otra avería en las calderas, coincidente además con la fuerte bajada de las temperaturas, ha dejado a la “muy mejorada instalación” (sic) apropiada para pingüinos y focas (y que nadie vea en esto alusiones extrañas o malintencionadas).
Pese a que ese público fiel, que dicen los concesionarios, está hecho a casi todo, esta vez se volvió masivamente a casa desde la puerta y reclamó el correspondiente descuento de sus cuotas. Y es que, como decía una distinguida clienta se han pasado cuatro meses tocándose las pelotas en lugar de las calderas y las paredes.
OTRO ACIERTO: De esos técnicos a los que de no ser por su laicismo militante (jua, jua..) Dª Clara elevaría a los altares. Y nos referimos a esas lumbreras del urbanismo que decidieron instalar alcorques y arbolitos en los arcenes de aparcamiento, suponemos que para no robar espacio a las sacrosantas terrazas que ocupan esas antiguallas, felizmente en extinción, denominadas aceras. Gracias a esa feliz ocurrencia se desaprovechan espacios en los días normales y en las circunstancias excepcionales, como en las sempiternas obras en la estación de autobuses, los inútilmente reservados arcenes no evitan la ocupación de uno de los dos carriles de Ezequiel González. Pues qué bien.
UNA ESPESURA: De auténtico hormigón armado. La que constituye el careto de ese “animal político” (el concepto no es nuestro) llamado Esperancita Aguirre. Tras llamarse andana con los latrocinios de varios colaboradores cercanísimos y las sospechas sobre otros no muy lejanos, ahora pretende no tener nada que ver con el espionaje que unos empleados suyos hacían ilegalmente sobre rivales políticos…¡de su propio partido! Ya lo decía Pío Cabanillas: ¡Al suelo, que vienen los nuestros! Pobre mujer, si supiera que eso también es lo que hacía Stalin le da un patatús. Pero ella no está para esas menudencias. Ella quiere como la familia del Caudillo, que pretende sólo se le recuerde por los pantanos y por esos pueblos blanquitos y prefabricados que llevaban su apellido, que sólo nos acordemos de tanta escuelita y hospitalito que inauguró (con guateques made in Gürtel, eso sí, pero en los que ella no probó ni un canapé).
UN RELOJ: El modelo Avenger Hurricane de la prestigiosa marca suiza Breitling. Solo vale 7.000 eurillos y, como vemos en la imagen, les permitirá a sus compradores, esos ejecutivos estresados que sólo pueden echar un vistazo rápido a todo, creer que son las diez y diez cuando realmente marca las ocho y veinte.
Dice la propaganda que es un modelo indicado también para las FF.AA. ¿Se lo imaginan en poder de la Cospe con ese minutero en diferido?






Peatón | Miércoles, 23 de Noviembre de 2016 a las 09:38:38 horas
Parece que el Sr. Dutton prefiere que los alcorques estén en las aceras, para que la carrera de obstáculos se complete. No será suficiente con esquivar farolas, papeleras, bancos, marquesinas de autobuses, cartelones, barriles, sillas, mesas y demás mobiliario de bares y ahora también de tiendas... Plánteme usted también más árboles (a los que por otro lado no quiero renunciar) en las aceras y acabaremos como en las ciudades norteamericanas, renunciando al paseo para trasladarnos en vehículo hasta para comprar el pan...
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