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UNAS PERSONAS: Los jugadores de la Selección Nacional de Fútbol que, al parecer, pueden elegir entre jugar con una camiseta con las mangas cortas y ribeteadas con los colores de la bandera nacional o con otra con ellas largas y sin ribetes. Un jugador, tan lenguaraz como eficiente y al que al parecer se le atribuyen simpatías catalanistas, opta por la de mangas largas, tira de tijeras y la convierte en una de cortas ya sin ribetes. Luego, ya en el terreno de juego, se extraña de que parte del público “le malinterprete”, se enfada mucho y decide que abandonará la Selección, pero eso sí…en el 2018. ¡Qué cosas pasan en España!
OTRAS: Un matrimonio de ancianos sordos y analfabetos que protesta en compañía de sus hijos y vecinos al ser desahuciado legalmente de un piso de su propiedad. En este caso no es por un despiste en el pago de un plazo de la tele o de la lavadora. La razón es que la pareja avaló con dicho piso un préstamo hipotecario que les puso a la firma uno de sus hijos (sí, han leído bien) para “independizarse” y por el que la criatura adeuda a la entidad bancaria 102.000€. Otro de sus hijos, cerrajero de profesión pero “objetor para desahucios” (sic) pide a la gente “que no se calle y luchen por el derecho a una vivienda”. Ya ha conseguido 207.000 firmas y con ellas que el banco les deje a los ancianos quedarse pagando un alquiler social. Los hijos siguen bien, gracias.
¡Qué cosas pasan en España!
UNAS PREGUNTAS: Para Sócrates. ¿De qué se quejan las compañías eléctricas si acabamos de saber que sólo una de ellas, Iberdrola, ha obtenido en los últimos nueve meses más de DOS MIL MILLONES de beneficios (“sólo” un 6,4% más que el año pasado)?
¿Por qué es habitual que todos nuestros gobiernos cedan a sus pretensiones? ¿Tendrá que ver con que buena parte de nuestros gobernantes, que deberían tenerles a raya, según cierran la puerta de su cargo abren las de sus consejos de administración?
UN DATO: Que hemos conocido con motivo del “intento” de suprimir una de las dos líneas de autobús que enlazan la capital con “su” estación de tren. Por lo visto tener dos en vez de una cuesta UN MILLÓN de euros más. Y eso es para un trayecto que sólo utilizan un porcentaje de los usuarios del Ave y nadie más. Que circula sin o casi sin viajeros numerosas veces y además está sujeto a variaciones según los unilaterales cambios de horarios de los trenes…
¡Vaya regalo envenenado el que nos hizo Adif… enAvenado deberíamos decir a partir de ahora.






Fernando | Lunes, 07 de Noviembre de 2016 a las 10:41:56 horas
Comparto la opinion de Viriato. Pero destacaría mas el asunto de los sordomudos arruinados por uno de sus hijos y tapado por otro que culpa de sus males "al sistema". País de irresponsables.
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