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UNA OPINIÓN: Pelín cínica. Las “primarias” están muy bien y son extraordinariamente democráticas…pero las elecciones las gana un aquelarre de tipos astutos, calculadores, con colmillos como sacacorchos y sin prejuicios ni exceso de ética y para los que un fin tan noble como que su mesiánico líder alcance el poder justifica todo tipo de medios.
Con tal, eso sí, de que no les pillen porque ese es el único error que no se perdona en una campaña.
UNA TRANQUILIDAD: Para los creyentes: en el cielo cabemos todos. Basta asomarse a la zona VIP (la de los santos) y allí están, uno al lado de otro, Teresa de Calcuta que se hartó de curar llagas y lepras y Monseñor Escrivá, ese que logró antes de morir que le otorgaran el título de marqués. Y podía estar otro, un tal Marcial Maciel al que cuando ya llevaba aprobados tres de los cuatro ejercicios que otorgan plaza en el santoral, le encontraron algunos defectillos como que era abusador sexual (especializado en pederastia), drogadicto, pesetero y papá de cuatro o seis criaturas.
Pues ánimo, ya ven que para aspirar a un sitio en el fondo norte celestial no hace falta prepararse como para notario o registrador en Santa Pola.
UNA FRASE: De nuestra muy trabajadora, siempre bienintencionada, excelente comunicadora (en ambas posiciones del micro) y actual regidora de la ciudad, Clara Luquero: “La gente nos vota para resolver problemas”.
Si señora, toda una definición de lo que es el compromiso político…pero incompleta. Le falta la palabra BIEN. Porque si los resolvemos mal, como nuestro vecinito del tercero los de quebrados, la jorobamos. Y hay ejemplos muy recientes y muy cercanos. Y no nos vamos a meter en esa otra perversión, tan frecuente en los políticos hiperactivos, que consiste en crearlos. Por eso somos fans del exalcalde López Arranz, El hombre tranquilo, que entre otras virtudes desconfiaba de la llegada del Ave porque no le entraba en la cabeza que pusieran la estación donde la iban a poner…y la pusieron.
UNA APUESTA: La que hacíamos la semana pasada a favor de la probada sensatez de nuestro senador Gordo y de su magnífica visión de futuro (del suyo especialmente). Esta semana leíamos en el informadísimo blog de Pedro Vicente: “Pero son otros tres cambios de bando los que han causado sonrojo, si es que no estupefacción, en el seno de los socialistas de la comunidad. Nadie podía imaginar que algunos de los más significados cómplices de todas las tropelías perpetradas por Óscar López en su desdichado paso por Castilla y León iban a dejar en la estacada al que ha sido siempre su máximo benefactor. Ha sido el caso del segoviano Gordo, recién agraciado con un puesto en la Mesa del Congreso de los Diputados”.
Por su parte en el Acueducto2 describían a “Juan Luis Gordo, el sábado, levantando la mano y diciendo no a Pedro Sánchez —Tu quoque, Gordo— al que tanto defendió y que tan bien le colocó en las Cortes pero miren, es que al parecer “no es el momento de convocar un congreso”.
Muy distinta ha sido la actitud de los también perdedores y hoy dimitidos Alberto Peñas y Héctor Pascual, dos socialistas que seguirán aparcando bien, sin miedo a que se les caiga la cara de vergüenza al verse reflejados en el retrovisor.






Rara Avis | Viernes, 07 de Octubre de 2016 a las 17:33:22 horas
Algunos ya perdieron la verguenza hace muchos, muchos años. Su vida es ocupar un puesto sí o también. Buen ejemplo el del señor Arranz, un segoviano que sacaba muelas con los pies en la tierra y, además, seguía en ella cuando acudía al Ayuntamiento.
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