La invitada ha relatado cómo al conocer la noticia de la muerte de su hijo a manos de un yihadista, se armó de valor para ir al pueblo del asesino y conocer en primera persona el problema de la comprensión del islam.
"Cuando llegué al pueblo donde vivía Mohammed Merah pregunté por él y lo primero que me dijeron era que era un héroe, un mártir del islam, entonces me di cuenta de que algo estaba mal. Les conté que era la madre de Imad Ibn Ziaten, el soldado al que Mohammed Merah había asesinado hacía cuarenta días. Me dijeron que sentían lo que había sucedido, y que si Merah hubiese sabido que mi hijo era musulmán no se le habría ocurrido matarle". Es el testimonio de Latifa Ibn Ziaten; lo cuenta con calma, pero casi sin respirar, en un francés que se entiende a la perfección. Lo cuenta con la cabeza algo ladeada, mientras mira fijamente a Pilar Requena, como quien cuenta algo que preocupa, pero que a la vez puede ocupar. Como quien cuenta una necesidad que puede ser solventada. De algún modo, en algún momento.
Latifa Ibn Ziaten ha inaugurado la jornada de hoy en 'Mujeres que Transforman el Mundo' y no sólo eso, si no que, sin querer, ha dado una lección de respeto, de tolerancia, de intento de comprensión y empatía, de responsabilidad con las creencias, de cómo tener a la religión, a cualquier religión, al lado y no caer en la ridícula idea de ridiculizarla. También ha dado una lección sobre la necesidad de educar a los niños, pero también de estar junto a ellos y hacer que desde bien pequeños sientan un amor que es la única arma capaz de salvar al mundo. "Hace falta crear alianzas, hace falta vivir juntos y mirarnos a los ojos, hablarnos, sonreírnos; sin mirarnos a la cara no puede existir la empatía" afirmaba Ibn Ziaten sin dejar de mirar a los ojos a Requena y enfatizando, con voz suave, sus declaraciones a la periodista con un "madame".
"He perdonado quién era, no lo que hizo; él no tuvo las mismas oportunidades que mi hijo ni el mismo amor que mi hijo; por eso no he perdonado a su madre, porque no hizo bien los deberes", admitía esta madre coraje que en 2012 conoció la noticia de que su hijo había sido asesinado por un yihadista cerca de Toulouse. "Dios le juzgará lo que ha hecho", respondía a la pregunta sobre si había otorgado el perdón o no a quien un día se llevó la vida de su hijo.
Escuchar a Latifa Ibn Ziaten hablar llena de esperanza y de preocupación a la vez; la ya activista cree que cuando perdió a su hijo de la forma en la que fue asesinado, le dejó un mensaje: "dejó un mensaje a todo el mundo; yo sólo quiero ayudar a los jóvenes, a los padres, eso es lo que hago, soy una persona que ha incrementado sus valores y que quiere compartirlos con la gente". Se siente orgullosa de ser francesa -llegó al país galo desde Marruecos con 17 años- y le dolió Charlie Hebdo y le dolió Bataclan porque cree que "donde hay libertad, hay que permitirla". Cuenta que no tiene miedo "porque si tenemos miedo ellos van a ganar" e insiste en que "el islam es una religión de respeto, de amor, de tolerancia" y que lo que viene ocurriendo últimamente "no tiene nada que ver con la religión musulmana".
Latifa respondía con claridad a cada pregunta y, efectivamente, sin miedo. Si Requena le preguntaba por el debate sobre el velo afirmaba contundente que "cuando estamos en un lugar dentro de la república (francesa), un colegio o si somos funcionarios... no tenemos que ponernos el velo. En el momento en que salimos a la calle podemos hacer lo que queramos porque eso es la libertad; hay que respetar los valores republicanos", y si Requena le preguntaba por la culpabilidad de que existan guettos de los que puedan salir asesinos y delincuentes, Latifa Ibn Ziaten no dudaba en afirmar que "el Gobierno tiene una buena parte de responsabilidad, pero también los ayuntamientos, las escuelas, los padres... todos tienen responsabilidad; si el niño está solo, no va a estar educado".
Además, la primera invitada de hoy a 'Mujeres que Transforman el Mundo' hablaba de la debilidad de los niños y de la inercia de quien es débil a tender la mano a cualquiera. Alternando alguna experiencia propia en la que ha ayudado a alguna joven a regresar a Francia o a no ir a Siria, Latifa Ibn Ziaten insistía en la necesidad de "mezclarnos, de estar juntos, de conocernos". "Si no dialogamos juntos va a ser muy difícil que lleguemos a alguna parte", señalaba esta mujer que hoy ha dejado sin aliento y ha alentado a la vez al público que se ha acercado a escucharla a La Cárcel y a quien, con toda seguridad, ha transformado un poco su mundo.





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