Enrique Villarreal, más conocido como ‘El Drogas’, era el vocalista de Barricada hasta que el grupo se disolvió en 2013. Habiendo compaginado Barricada con otros proyectos como Txarrena, ‘El Drogas’ finalmente dio su nombre a este grupo en 2012, con el que ya ha editado un EP y dos discos. El último, ‘Demasiado tonto en la corteza’ es un triple cd que cuenta con tres discos tan diferentes entre sí, que le están permitiendo girar en formatos muy distintos. Hoy sábado a partir de las 21:00 horas estará en el Teatro Juan Bravo de la Diputación junto a su banda.
Tengo entendido que va a hacer un concierto semiacústico… ¿Cómo un tipo llamado ‘El Drogas’ puede hacer un semiacústico?
(Risas) Un semiacústico… No exactamente. Bueno, en la escala de valores del ruido con el que la gente está acostumbrada a relacionarme, podría ser un semiacústico, pero vamos no tiene demasiado de eso. Yo toco la guitarra acústica en varias canciones, pero voy acompañado de una banda totalmente eléctrica; batería, bajo, guitarra eléctrica, dos coristas y un teclista. Es una banda de rythm and blues pero eléctrico.
¿Los músicos, a lo largo de su carrera, necesitan cambiar de un sonido más eléctrico, con más ruido, a uno más desenchufado y viceversa?
En mi caso no va tanto por ahí, como por la necesitad que tengo yo mismo de llevar a cabo diferentes ambientaciones musicales con la banda. Con esta banda tenemos un repertorio de 90 canciones, están divididas casi todas en tres formatos: rythm and blues, otro que es el que hacemos en las salas más punky, donde presentamos ‘Demasiado tonto en la corteza’, y otro que tiene un repertorio que está orientado más a una onda que suelo definir como Pink Floyd aunque no sea así realmente. Es una ambientación más sinfónica, no sé, no sé cómo definirlo (risas)…
A mí me gusta mucho componer y ambientar las canciones de distintas formas y eso es lo que me lleva a proponer historias a la banda que suenen diferente.
¿Y ellos lo aceptan bien?
Sí, la gente con la que estoy ahora está encantada. Enseguida veo que si propongo una historia les apetece, por lo menos, probar, investigar en esos sonidos que se proponen. Pasamos buenos ratos con todo eso; es bonito el oficio que hemos elegido. Da para eso y para mucho más.
En cuanto al público, ¿en qué se diferencia el de un Teatro, al que estaba más acostumbrado a ver con Barricada, por ejemplo?
La diferencia de tocar en una sala a tocar en un teatro, es que este formato que llevamos, en una sala sería complicado. Mantener observándote a la gente de manera continua sería muy complicado. Sin embargo en el teatro sí, en el teatro las personas están sentadas, reciben los arreglos de las canciones en toda su gama de sonidos, tanto de coros como de arreglos instrumentales, y es otro concepto de espectáculo.
Quien vaya a verlo, va a ver que es un formato muy divertido y a la vez ameno, y también muy participativo.
¿Antes de esta gira había probado en teatros y salas más pequeñas? ¿Qué ha descubierto en este tipo de lugares?
Esto ya lo propuse cuando estaba en Barricada para el disco de ‘Latidos y Mordiscos’. La parte de ‘Mordiscos’ está grabada en este formato más o menos, y a mí me encanta. El poder entrar en teatros de medio y pequeño aforo es una gozada, porque no es lo que suele emplear un grupo de rock.
A mí me gusta pelear en todo tipo de escenarios, y lo que sí se nota es que la gente, al percibir de manera más directa todos los arreglos que tienen las canciones, genera una respuesta de aplausos increíble. Eso en una sala es complicado; no cambiaría nada por nada, porque lo bonito es probar todo.
¿Las canciones han debido sufrir una adaptación muy marcada? ¿Qué es lo que más disfruta El Drogas a la hora de reinterpretar su repertorio?
Yo siempre digo que lo que me gusta es hacer bocetos, no canciones que puedas decir: “Qué canción más redonda”. Me gusta que los músicos que vengan a interpretar esa canción no sólo la interpreten, sino que aporten. Eso es más fácil cuando simplemente presentas las canciones como unos acordes y una melodía, y comienza un trabajo de arreglos entre toda la banda que termina haciendo a esa canción más grande. Luego igual esa misma canción la toco con una guitarra acústica en la calle o en un instituto y es otro mundo.
A mí me gusta que lo que realmente mande sea la canción sobre la ambientación, no me importa versionar las canciones dependiendo de la instrumentación que se lleve.
Y a la hora de escribir, ¿qué es lo que más le interesa ahora?
Me interesan muchas cosas (risas). Desde los temas más sociales, como lo que se está viviendo en el presente a nivel más vecinal, como el tema de los desahucios o cómo las personas se quedan sin trabajo y están siempre en esa línea tan fina que delimita una vida relativamente cómoda a la auténtica pobreza… O la temática de los refugiados políticos, los inmigrantes; gente que intenta buscar un futuro mejor para sus familias… A temas más personales, o que te influyen de manera más personal porque lo estás viviendo, como puede ser el tema del Alzheimer… Historias de sexo, no sé; la vida es un abanico muy amplio de sensaciones, experiencias y todo eso a mí me gusta plasmarlo en el papel.
¿Después de 17 ó 18 discos y sus correspondientes giras, hay algo que le siga sorprendiendo de la reacción de la gente en los conciertos?
Ver que todavía la gente te recibe con el cariño que lo suele hacer… No es tanto el número de personas que pueden acudir a un evento, sino esa pasión que todavía se refleja en los actos, las caras y la participación del público. Es algo que hace que me siga moviendo en este mundo, que para mí es un lujo; vivir de lo que a uno le gusta en un país en el que está complicado vivir hasta de lo que a uno no le gusta.
Para terminar, ¿qué es lo que la gente suele esperar de un concierto de El Drogas que no va a encontrar en éste?
De entrada las canciones más conocidas de mi carrera musical. No van a encontrar ‘La canción en blanco y negro’ ni el ‘No hay tregua’ o ‘Animal Caliente’, canciones muy relacionadas con el repertorio que puedo llevar a una sala. Aquí están las canciones más rythm and blues, las que tienen un sonido más americano… Canciones conocidas, desde luego, que hay, pero no esas.
Sí que van a encontrar esa ambientación musical que es más complicada de ver en una sala. Aquí van a ver un montaje completamente diferente. Al que le apetezca disfrutar es buena excusa para ello.





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