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UN ESPECTÁCULO: De fin de curso. El que nos están dando los partidos representados en el consistorio. Deserciones, frivolidades, valetodos, ajustes de cuentas, cortes de coleta que en realidad son cortes de la propia cabeza y para siempre, regalos y promesas en plan paloquemequedaenelconvento….. que en cualquier otro lugar les supondría un varapalo a cargo de esos otros partidos a los que se califica de emergentes. Pero nos tememos que aquí van a tener suerte.
UNA MARCA: O un holding o un nosequé o… una cosa muy rara. Esa que se denomina “Tierra de Sabor” y todo lo relacionado con ella. Una especie de fondos reservados en especie, con los que la consejera Clemente subvenciona lo que le gusta, desde medios de comunicación a actividades deportivas o culturales u otras que nos callamos. La última sorpresa ha sido la apertura de una tienda con ese nombre en nuestra calle Real, esa concurrida vía que la originalidad secular de los emperdedores segovianos ha llenado de locales de delicatesen y de productos de nuestra tierra… de sabor, precisamente, y a los que el invento de la siemprejoven y siempreviva Silvia hará la competencia. ¿Lo entienden?
UNA CUESTIÓN: ¿Es posible escribir un tratado de teología sin nombrar a dios? Pues el consejero de Economía, Tomás Villanueva, ha sido capaz de elaborar un discurso sobre la más que sospechosa concesión y tramitación de los parques eólicos en nuestra comunidad, sin mencionar a Rafael Delgado, su viceconsejero y supervisor máximo del asunto y al que se le ha acreditado la percepción de ingresos muy raritos procedentes de Suiza. Algo huele a podrido en Dinamarca que, como todo el mundo sabe, está muy lejos de aquí.
UN CONCIERTO: Interesante. El que ofreció esta semana el Ensemble Praeteritum, para la Sociedad Filarmónica en un Juan Bravo desgraciadamente con media entrada. Una original versión de “Las cuatro estaciones” con un magnífico solista/director al que casi se le podía perdonar su continuo mascar chicle y su “torpe aliño indumentario”, en palabras de ese Machado vilmente reproducido en forma de ninot a la puerta.
UNA EXPOSICIÓN: La divulgativa sobre las excavaciones del Arroyo del Molino que, ya sabemos todos que no son precisamente Atapuerca ni la Tumba de Tuthankamon y que para niños (pequeños) de colegio seguro que merece la pena. Pero anunciarla como lo han hecho el Ayuntamiento de Valseca y la Diputación (no tenemos muy claro el porcentaje de culpa) para el público en general es una auténtica tomadura de pelo.






ToIgualNaCambia, Zambiano de profesion | Domingo, 03 de Mayo de 2015 a las 13:41:33 horas
Antes cada uno tenía que tener su aeropuerto, su biblioteca gigante o su Ciudad de alto, lease en Segovia el CAT, ahora también tenemos que ser los primeros humanos sobre la tierra. Así es la vida Dutton y, lo malo, ni habrá "varapalo" en estas tierras, ni se lo conoce, me temo ¡Salud!
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