Un kg de arroz para ti, un puesto en la puerta del supermercado para ti y estos 15M€ para mi. ¿De acuerdo?
(Y como sólo se oyó un leve murmullo, interpretó el repartidor que lo había hecho con justicia, teniendo en cuenta los méritos de cada cual)
LAS ACTAS.
El pasado 22 de diciembre, el diario digital 'Zoquejo.com' publicaba las actas de las reuniones que los tres órganos colegiados que debían velar, como representantes de los ciudadanos, por una correcta y honrada gestión de Caja Segovia, mantuvieron en esa misma fecha, 22 de diciembre, del año 2010.
Faltaban 9 días para que Caja Segovia iniciase su integración en BANKIA y el Comité de Retribuciones, el Consejo de Administración y, cómo no, la Comisión de Control, mantuvieron sendas reuniones para, entre otras cosas, tratar el tema de las prejubilaciones y los planes de pensiones de los miembros del Consejo de Dirección, que unos días después se iban a encontrar sin trabajo.
De esas reuniones salió, supuestamente, la aprobación de los 27 millones de euros que nueve días después (el 31 de diciembre de 2010, último día de existencia de la Caja) se enviaron a CASER, en cuatro pólizas de seguros a nombre de los miembros del Consejo de Dirección. (Esta información fue ofrecida el 18 de diciembre a la prensa por el Sr. Herzog, abogado de UPyD).
Me dispuse a leer las actas picado por la curiosidad de qué argumentos habría esgrimido el Director General que pertenecía a los tres órganos citados en razón de su cargo, para que éstos aprobasen tal enorme cantidad de dinero y más teniendo en cuenta cómo estaba en esos momentos la entidad. Además él era el principal beneficiario del reparto, con casi la mitad de lo repartido.
Si después de leer estas letras, se deciden a leer las actas, comprenderán sin duda los sentimientos que fueron recorriendo mi mente. Por favor no pierdan de vista que estaban en juego 27 M€ (4.500 millones de pesetas):
Desconcierto, asociado a las horas de convocatoria y duración de las mismas. Se reúne a las 12 h. el Comité de Retribuciones y hora y media después y a la vez, el Consejo de Administración y el Comité de Control. ¡Hay varios miembros que pertenecen a los dos órganos colegiados!
Ansiedad, asociada a la búsqueda, acta tras acta, de algún número, de alguna cifra que se hubiese puesta encima de la mesa. ¡Ni una cifra! Las tres actas se aprobaron por unanimidad sin discutir una sola cifra.
Perplejidad, asociada a la incredulidad por lo que no estaba escrito. Ese 22 de diciembre de 2010 la situación de España era ya conocida por todos, la situación económica de la Caja debía ser conocida por los consejeros y el hecho de que ninguno de ellos, en ninguna de las reuniones, cuestionase nada, convertía aquellas actas en una demostración del nivel de estulticia con la que los consejeros fueron a esas reuniones y que me permita calificar esas actas como las actas de la vergüenza.
EL MAGO.
Me voy a permitir lanzar una hipótesis que explique estos hechos tan lamentables. Sabemos que cuando alguien participa en una sesión de hipnosis, pierde su capacidad de tomar decisiones y obedece al hipnotizador. Sólo si el lector se imagina a los consejeros en ese estado se comprende su actuación.
Y creo saber el nombre del hipnotizador. Son los propios exempleados de la caja los que al referirse al entonces Director General, ese que ganaba 850.000 € al año por ser el más listo del barrio, dicen cosas como; ‘cómo nos engañó a todos’; ‘creíamos una cosa y resultó la contraria’; ‘está claro que vino a llevarse la pasta, y no sólo él’. Conozco a uno que trabajó cerca de él y que se refería a él como ‘D. Manuel’ cuando comenzaron a conocerse los hechos, a finales del 2011, y ahora le nombra con palabras que no debo reproducir.
Bajo la dirección técnica del Consejo de Dirección, con D. Manuel Escribano al frente, la Caja había obtenido beneficios mientras en España estábamos en la nube de la burbuja inmobiliaria a la que la Caja se subió de forma incontrolada. Cuando la burbuja se pinchó, la Caja se precipitó y en lugar de ser despedidos los directivos por su nefasta gestión, ya que gran parte de su desorbitado sueldo iba asociado al cumplimiento de un ‘plan estratégico’, nuestros representantes, que componían los órganos citados, les premian con indemnizaciones millonarias.
Claro que la Caja se había portado tan bien con ellos… Les llevaba a Venecia, a Argentina, a capitales europeas a celebrar sus reuniones y D. Manuel ‘era tan majo’, que para qué entretenerse leyendo papeles y cifras. Han pasado cuatro años y permanecen callados, como que la cosa no fuera con ellos. ¿Seguirán hipnotizados?
En estos días UPyD ha revelado nuevos desvíos millonarios para dos miembros del Consejo de Dirección que a partir de enero de 2011 se quedaron en la entidad para ‘favorecer una transición ordenada a Bankia’: parece que D. Manuel los dejó bien adiestrados.
El caso está en el juzgado de instrucción nº 2 de la capital, por el que han pasado a declarar algunos. Todo va tan lento que, a pesar de todo lo que está pasando, parece que el caso se vaya a diluir como azucarillo en el café.
Pido al juez y al fiscal que no sea así. Fui el primer firmante de un escrito que salió, firmado por 300 segovianos, el 24 de octubre de 2012 y que titulamos 35 millones de euros. En él se pedía la intervención de la justicia. Ahora, en éste, pido que su intervención no se detenga. La justicia tiene sus tiempos, pero tal lentitud la amenaza seriamente. Nos jugamos nuestra dignidad, nuestro dinero y la solidez de nuestra democracia basada en el imperio de la ley.
Rafael Calderón Fernández





vera | Viernes, 23 de Enero de 2015 a las 11:11:15 horas
Ojalá en este pais priorizemos de una vez la lucha por la justicia (jueces, tribunales) frente a la caridad (kg de arroz).
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