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OpiniónDespedida y cierre

POR MARIANO GONZÁLEZ CASILLAS

Despedida y cierre

Zoquejo.com | 124 Jueves, 10 de Julio de 2014 Tiempo de lectura:


    "Empezar una carta de despedida, no es de las cosas fáciles que uno está acostumbrado a hacer, pero es necesario y de obligado cumplimiento cuando uno, como es mi caso, ha pasado tantos años en la GIMNÁSTICA SEGOVIANA, y pongo en mayúsculas el nombre de la Gimnástica Segoviana, porque para mí a significado mucho el pertenecer a este club y poder llevar sobre mi espalda con orgullo el dorsal número 7.

 


    Quisiera hacer un breve repaso de mi carrera futbolística que aunque en ella no aparecen los nombres de los mejores clubs de España, si aparecen los clubs que me han formado, no sólo como futbolista, sino también como persona.

 


    Empecé jugando a los 7 u 8 años cuando estaba en 4º de E.G.B. de manera federada (no como ahora que ya lo están a los cuatro o cinco años),  y vino a buscarme a clase Don Gonzalo, el profesor con peor carácter  de todo el colegio San José, lo primero que se me pasó por la cabeza fue, que ya me habían pillado en alguna trastada que hubiera hecho, pero cuál fue mi sorpresa que no era por eso y si para formar parte de  un equipo de futbito , que por aquel entonces se llamaba así a lo que ahora se llama futbol sala, con otros compañeros del colegio y competir en la liga de Segovia, y claro después del susto inicial tuve que decir que sí. Competíamos con una camiseta siete tallas grandes que lucía el logotipo de Dixán, si ese, el que todos recordamos como detergente para la lavadora, y que compartíamos con otros equipos del colegio, es lo que tiene haber ido al colegio San José Obrero. Ese año quedamos campeones de Segovia o eso quiero recordar yo.

 


    Al siguiente año pase a formar parte del G5 Centro Udaco, ¡menudo equipazo! En él, te daban equipación para jugar, un chándal que no te lo quitabas ni para ir a pájaros, y una bolsa de deporte en Navidades llena de productos de stock del supermercado, por no comentar la fiesta final de año donde nos llevaban a torear vaquillas y con un camión a reventar de comida, o a visitar las cuevas del águila en la provincia de Ávila, etc. Recuerdo con gran cariño estos años, qué increíbles, llegaba a casa después de los partidos, por supuesto, con la equipación debajo del chándal, y me preguntaba mi madre: ¿qué habéis hecho?, hemos ganado 15 a 4 la contestaba yo, y siempre me respondía, pues o ellos son muy malos o vosotros sois muy buenos. Por aquel entonces íbamos andando a los diferentes campos o venía el entrenador a buscarte a casa y raro era el día que iban tus padres a verte, ¡cómo han cambiado las cosas! Recuerdo de estos años en el Udaco con gran cariño a dos entrenadores que pasé varios años con ellos, Quinito y Agustín, que se desvivían por nosotros y sus perras se gastaban en invitarnos a una Coca-Cola o a un bocata de panceta.

 


    El Udaco desapareció, y a los componentes de aquel equipo nos absorbió el C.D. Quintanar, por aquel entonces ya contaría los doce o trece años, quizás catorce, viviendo aquí grandes experiencias y viajando por primera vez fuera de Castilla y León a jugar el campeonato de España de fútbol por equipos celebrado en Salou, una vez que habíamos quedado campeones de nuestra comunidad autónoma, ¡menuda gesta! También en estos años del Quintanar empezamos a jugar en el Estadio de la Albuera en división nacional, una categoría apasionante y con un gran nivel, y teniendo un equipo, que si os dijera nombres, muchos los recordareis porque han sido de los mejores jugadores que ha dado Segovia. Dar las gracias aquí a Luis Berto, a Juanjo y a Felix “el barbas”, por preocuparse por mí, enseñarme a ser mejor futbolista y enseñarme lo que es el fútbol.

 


    Todos estos años de fútbol federado iban acompañados de largas horas de jugar con los amigos en el barrio y de soñar con algún día ser futbolista. Alvarito, Mario, Oscar, Manolo, Juanillo, Jose, Valle, Pitu, Jorge, Jonathan y alguno que me dejo seguro, amigos infatigables en las plazuelas del Palo, donde se nos hacia todos los días de noche o hasta que uno llegara a veinte o hasta que se colora o se rompiera el balón, que eran otras de las opciones; y dónde cualquier momento era bueno para echar un dos contra dos, un regateo, un uno contra uno, o un puerta a puerta, etc., lo que fuera con tal de estar con el balón, incluso había días que quedábamos con los de otros barrios y nos jugábamos una botella de Coca-Cola de 2 litros, y ese día era especial porque íbamos todos juntos en el mismo equipo. Por cierto, Josito, nuestro utillero, iba con el equipo del barrio de San José y algún gol lo metí. Con ellos también, y mucho he aprendido de largo a jugar al fútbol.

 


    El siguiente paso, y aquí empieza mi historia con la Gimnástica Segoviana, fue fichar en la temporada 1998-1999. Ausentándome durante dos temporadas para recalar en el Atléticio Tordesillas de Valladolid y en el C.D. Villaralbo de Zamora. La historia, directivas, entrenadores, partidos, fichajes, etc. todos/as lo conocéis,  o por lo menos todos aquellos aficionados/as al fútbol segoviano, y además, por si alguno quisiera recordar algo de todos estos años queda constancia escrita en las hemerotecas de los periódicos locales, de ahí que no me extienda. Sólo hablar de aquello que no se lee y que ya muchos sabéis, y es del grupo humano que siempre ha habido entre esas cuatro paredes desvencijadas que muchos se empeñan en llamarlo vestuario, como si lo único que se hiciera allí fuera el vestirse y el desvestirse, y que ha hecho que estos años vividos por nuestra gimnástica, la gimnástica, sean los mejores de su historia. A todos y cada uno de mis compañeros mil gracias.

 


    A los socios y a los aficionados de la Segoviana deciros que sigáis creyendo en ella, que esto no ha hecho más que comenzar, que todavía quedan muchas historias que vivir en la Albuera, y que aunque parezca que todo está muy negro, siempre se sale adelante, porque el espíritu comunero va impregnado en nuestro escudo. Y sobre todo agradeceros vuestros aplausos y daros las gracias porque al final habéis sabido entender mi fútbol.
    Un abrazo muy fuerte, a los componentes del comando Mariano, por ser los primeros en creer en mí."

 

Mariano González

Ex-jugador de la Gimnástica Segoviana

 

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