"Buenas noches y muchas gracias… Perdonad, pero pensaba que queríais intervenciones cortas y concisas". Así, con sentido del humor recogió la consejera de Agricultura y Ganadería, Silvia Clemente, el castigo Dómine Cabra que los periodistas segovianos entregan cada 24 de enero, día de San Francisco de Sales, patrón del gremio, en el Mesón de Cándido, a los personajes que entorpecen su trabajo.
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Clemente comenzó su discurso amenazando con leer 50 páginas y asegurando no entender por qué le han dado el Dómine Cabra: "Él es parco en palabras y yo soy muy generosa y extensa e intento daros toda la información…". Lo único que reconoció compartir con él es que es "amante del puchero. Todo lo demás es vicio y gula. Pero no elegiría al licenciado como prescriptor de Tierra de Sabor".
Acto seguido, la cabra volvió a tirar al monte y comenzó a relatar uno de sus monólogos: "Castilla y León tiene 60 figuras de calidad, seis de las cuales corresponden a legumbres, el 60% de la superficie de judías, el 98% de la superficie de legumbres de calidad... bueno, bueno, perdonad ¡Es que pierdo, me pierdo!..."
Finalmente, agradeció el premio, "uno de los pocos que me quedan" por ganar en Segovia. Admitió que hará propósito de enmienda en el sentido de la demanda de los periodistas, que no es otra que respeto hacia su trabajo, y reconoció: "Desde mi papel acepto este premio con plena deportividad. Me alegro de ser la quinta mujer que lo recibe. Me hacéis sentir más segoviana y eso me gusta".
Por su parte, la San Frutos de esta vigésima edición, la directora de la compañía de teatro Nao D'Amores, agradeció el premio positivo no sólo por la cuestión del ego, sino por el apoyo que supone a la labor que desarrolla en una ciudad en la que hace 14 años decidió que quería trabajar.
Zamora quiso agradecer a la prensa segoviana su sensibilidad hacia las artes escénicas, en unos momentos en los que los medios cada vez dejan menos espacio a la cultura. Asimismo, reivindicó la libertad de expresión como algo común a artistas y periodistas. Finalmente, la directora, que tuvo que cambiar un billete a Brasil para recoger el premio, hizo un breve resumen de sus últimos hitos, como el reconocimiento a su trabajo por parte de ABC y la gira que llevará a la compañía Nao d'Amores por Latinoamérica.
Al inicio del acto, Alfredo Matesanz, presidente de la Asociación de la Prensa de Segovia, hizo una intervención en la que detalló el difícil momento que atraviesa la profesión, recordó a los tres periodistas españoles secuestrados en Siria e hizo un homenaje póstumo al recién fallecido Manu Leguineche.
Intervención de Alfredo Matesanz
Aunque nos encontramos en una jornada festiva, valgan estas primeras palabras, para reivindicar una profesión, la del periodismo, que no atraviesa por sus mejores momentos. Muchas veces por las malas prácticas empresariales de quien relaciona el despido de periodistas con la mejora económica de su medio, en estos tiempos de crisis, cuando el resultado es contrario, porque pierde la calidad de su contenido; y otras, por la falta de entendimiento y, a veces, egoísmo de colectivos sociales o políticos, que aspiran a que solo se hable de sus intereses.
Aprovechamos este encuentro, que queremos que sea cordial, lo que no tiene que estar necesariamente relacionado con un malentendido compadreo, para rechazar cualquier tipo de presión, venga de donde venga, que trate de alterar el libre ejercicio de esta profesión, cuyo objetivo es servir a la sociedad a través de la búsqueda de la verdad, desde posiciones éticas, responsables y rigurosas, también exigible a editores y propietarios de medios.
Todo ello sin mezclarlo con otras formas de expresión ciudadana en diferentes plataformas que, incluso desde el anonimato, tratan de confundir y manipular con verdades a medias, sin que, con su demagogia elevada al extremo, les importe lesionar los derechos de terceros, incluso alterando la convivencia y la paz social, promoviendo el enfrentamiento. Son francotiradores digitales que, bien teledirigidos o movidos por viejas rencillas, tratan de aparecer poco menos que como justicieros pero en el fondo lo que buscan es de tapar su ineptitud, sus errores y sus malas prácticas.
Admitimos las críticas, como no podía ser menos, cuando cometemos fallos, como humanos que somos, pero sabemos reconocerlo y rectificar, si es preciso, asumiendo la responsabilidad, virtud que a veces brilla por su ausencia, sobre todo en algunas personas ligadas a la vida pública o en otras cuyas prácticas en otros ámbitos profesionales ha sido puesta en duda en sentencias judiciales o incluso sido sancionada desde la Administración y, con el exclusivo fin de defender unos intereses espurios, trata de dar lecciones a los demás, cuando no ha sabido comportarse debidamente. Como personas, en la más elemental línea con la Carta de los derechos humanos, máxime cuando no procedemos del ámbito de lo público, defendemos nuestro derecho a no ser objeto de acoso, persecución, infamia, difamación ni a que se atente gratuitamente y sin fundamentos contra nuestro honor e imagen.
Creemos en la libertad de expresión y de información; y subrayamos que el periodista, el profesional de la información, es la única profesión a la que presta atención directa la Constitución española, al otorgarle la clausula de conciencia o el secreto profesional para salvaguardar sus fuentes. Nos guiamos por separar información de opinión y por dejar clara la diferencia entre periodismo y comunicación o publicidad.
Insistimos en que la libertad de información se debilita cuando el periodismo se convierte en una fuente de manipulación, de sensacionalismos, de odios y de defensa de intereses ajenos al bien común y que esa misma libertad queda dañada cuando se convocan ruedas de prensa sin derecho a preguntas, cuando se siembran las redacciones de comunicados de obligada publicación, bajo amenaza de retirada de publicidad institucional, y cuando los representantes públicos se niegan a comparecer para dar cuenta de sus actividades en el ejercicio del poder.
En línea con el último manifiesto de la Federación de Asociaciones de Periodistas de España insistimos en que el derecho de información y la libertad de expresión pierden fuerza y eficacia cada vez que desaparece un medio y que unos periodistas mal pagados, y más si no perciben salario alguno, difícilmente podrán resistir las presiones de los poderes, sean del tipo que sean, mientras el elevado paro en el sector está propiciando que los editores abonen cantidades humillantes a colaboradores y free lance.
Además, abogamos porque las administraciones incentiven los proyectos de los periodistas emprendedores que buscan alternativas a la crisis con ideas valientes y novedosas. La defensa de la libertad de prensa, del derecho de información y del ejercicio de un periodismo digno y dignamente remunerado, atañe también a las instituciones y a los ciudadanos.
Bien, gracias por escuchar esta reflexión y vamos a comenzar con la entrega de nuestros singulares premios, siempre desde la cordialidad y sin buscar la acritud, sino exclusivamente el propósito de la enmienda, llegado el caso; y créannos que, salvo alguna excepción del pasado, quien es enemigo de esta profesión no merece ser candidato, ni a uno ni a otro premio.
No quiero dejar pasar la ocasión para referirme a la nueva convocatoria del premio de periodismo en memoria de Cirilo Rodríguez, que alcanza ya la trigésima edición, cuya entrega celebraremos el 30 de mayo, tras la primera reunión del jurado, el 21 de abril. En primer lugar nuestro recuerdo y homenaje póstumo al maestro de periodistas Manu Leguineche, galardonado en la primera edición, todo un ejemplo para la profesión, que falleció el pasado miércoles. Descanse en paz. Agradecer nuevamente el apoyo de quienes lo hacen posible con su colaboración y tener recuerdo para los tres periodistas españoles secuestrados en Siria: Javier Espinosa, que recibió el galardón en 2005, Marc Marginedas, finalista el año pasado –por tanto ambos muy unidos al premio- y Ricardo García Vilanova.
Pedimos la libertad para los periodistas secuestrados porque lo único que consiguen con ello es oscurecer y poner un velo sobre el conflicto, para que los ciudadanos no tengamos información de lo que ocurre, porque sin periodistas no hay periodismo y sin periodismo no hay democracia.





APULEYO SOTO PAJARES | Sábado, 25 de Enero de 2014 a las 11:38:21 horas
Brillante crónica, llena de humanidad y verdad. Me hubiera gustado estar allí, para aplaudir la dignidad de las premiadas y el discurso ecuánime, pero firme en defensa de la profesión periodística. Bien, bien, bien por Alfredo Matesanz. Y por las dignísimas premiadas.
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