La extensa actividad del 'Otoño Enológico' finaliza con una de sus apuestas más originales. Tras dos semanas de intensa actividad en torno al vino como símbolo fundamental de la cultura popular y sector estratégico de la economía de nuestra región, la tercera edición de las jornadas enológicas más otoñales concluye con la apuesta más original e innovadora de la programación.
El Champagne, posiblemente el vino más reconocido del mundo, será el protagonista de una experiencia sensorial donde el sushi más sofisticado, de la mano de Sushicatessen, el jamón ibérico al corte o la Manzanilla serán los encargados de acompañar los brindis, a ritmo de canción francesa, en una edición en la que la calidad y la innovación han sido las notas dominantes.
El lugar elegido para esta estimulante experiencia sensorial ha sido Las Oblatas, que a partir de las 20.00 horas del próximo sábado 23 ofrecerá la clausura más cosmopolita a la cuarta edición del Otoño Enológico.
Los Champagnes que vamos a catar han sido elaborados por Hure Freres, una bodega francesa situada en las Montañas de Reims, en el corazón de la región de Champagne. Se trata de un pequeño productor que elabora en ecológico 80.000 botellas al año con una producción absolutamente artesanal. El resultado, exquisito. Los cien asistentes que han llegado a tiempo de adquirir sus entradas, serán testigos de este placer para los cinco sentidos.
La selección de sushi encargada de acompañar al mejor champagne será de lo más variada y para todos los gustos. Así, los makis de salmón, pequeños rollitos de arroz envueltos en alga nori y rellenos de este pescado, serán el acompañamiento ideal para los paladares más clásicos. Los amantes de las verduras podrán degustar un maki de pepino, zanahoria y Philadelphia, y una ensalada de algas wakame con sésamo.
Los más atrevidos podrán deleitar sus paladares con las delicatessen de California Roll de Foie Mi-Cuit con cebolla crujiente y soja caramelizada, que junto con los California Roll de atún picante con mayonesa y cebolla crujiente aportarán el toque más 'potente' de la selección. Y como todo buen menú finaliza con un buen postre, los maki de membrillo, Philadelphia y galleta serán los encargados de aportar el toque más dulce satisfaciendo a los más golosos.
La Manzanilla de San Lucar, de la Bodega Barón, con siete años de crianza, tendrá un papel importante en este juego en el que podremos ver las similitudes entre Manzanilla y Champagne, no solo por el tipo de suelos de ambos vinos, sino por la acción de las levaduras y la elaboración de largas crianzas. Pensar en Manzanilla, nos lleva a pensar en jamón ibérico al corte, otra joya de la gastronomía que no podía faltar en esta experiencia sensorial tan heterogénea como sorprendente.






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