![[Img #18535]](upload/img/periodico/img_18535.jpg)
-Tan, tan.
-¿Quién llama?
-Una dama.
-Aquí un Don Juan.
-Quiero verlo.
-Pase, pase
y no se retrase
en entretenerlo.
-No, señor.
Sólo espero,
condotiero,
un ascua de amor.
Dígame
¿por qué tan solo
le da al bolo
su mercé?
-Señora,
pues yo qué sé.
Quizá es la hora
de que me lo aclare usté.
Ella le amó,
él la aceptó porque sí
y hete aquí
que la historia se agotó.
-Tan, tan.
-¿Quién vuelve?
-Quien la admira y quién le absuelve,
Don Juan.
-Pues estoy con otra dama.
Ahora, señora, es la llama
fuego fatuo entre los dos
que no reenciende ni Dios.
Así la aventura es pura
discolocación.
Así echa la cerradura
el corazón.
T: 91 847 02 25
http://alhilodelavida.blogspot.com.es/





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