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TENDENCIAS DEL DINERO. PERIÓDICO EDITADO POR CARLOS DÍAZ GÜELL

El paradigma de “la mayor estafa de la historia de España”

Zoquejo | 253 2 Lunes, 04 de Marzo de 2013 Tiempo de lectura:

"Mientras que en Grecia el que fuera fue alcalde de Salónica, Papayorgópulos, y su más íntimo colaborador, Lemusias, junto con el extesorero municipal, Saxonís, eran condenados hace unos dias a  cadena perpetua por malversación de fondos públicos, en España, el fiscal  de Segovia, Antonio Silva, pedía la imputación del abogado de UPyD, Herzog, por un presunto delito de calumnias supuestamente vertidas contra el instructor y el ministerio fiscal, cuando éste se opuso a que el Juzgado segoviano nº 2 se inhibiera en favor de la Audiencia Nacional en la causa abierta contra Caja Segovia por la infinidad de irregularidades detectadas en la gestión de la entidad a lo largo de los años, durante los cuales los poderes públicos, presentes en los órganos de gobierno, dieron el visto bueno a dudosas e irregulares decisiones de inversión, a la vez que se distribuían entre ellos espectaculares cantidades de dinero en los meses previos a su incorporación al proyecto  Bankia.

Efectivamente, quedaba demostrado así que Grecia y España no son lo mismo, como se encargaba de recordarnos el lema acuñado durante el momento álgido de la crisis soberana griega hace algo más de un año, aunque el Frob y el Banco de España se esmeren en animar a las perezosas instancias judiciales.

El fiscal de Segovia, autor de la solicitud de inhibición de la instancia  judicial segoviana en favor de la Audiencia Nacional, sin justificar si ésta estaba o no investigando la misma cuestión, no tenía, sin embargo, ningún tipo de inconveniente en ser fotografiado en público, dándose sonoros abrazos con el que fuera presidente de la Diputación de Segovia y de Caja Segovia y de Segovia 21, y uno de los principales imputados en el caso Caja Segovia y caso Bankia.

Aunque no se llegó a tomar declaración al abogado como imputado, sí se autorizaba a la Fiscalía de Segovia a hacerlo, con posterioridad, si lo consideraba apropiado, lo que más de dos lo interpretaba como un intento de amedrentamiento o  un ejercicio de coacción inaceptable en un estado de derecho.

Caja Segovia no deja de ser el paradigma de lo que está ocurriendo en el resto de España con las cajas que, como consecuencia de la reforma financiera, han dejado a la vista no solo sus miserias, sino las tropelías cometidas por sus dirigentes, llegando en ocasiones al vaciamiento de las entidades.

Casos como el de la Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM), Caixa de Catalunya, caja gallegas, Banco de Valencia, Caja España,  cajas fusionadas en Bankia y otras entidades que saltaron a las primeras páginas de los diarios de medio mundo,  como consecuencia de diferentes escándalos, entre los que se mezclaban las  malversación de fondos o el uso indebido de fondos y una interminable lista de irregularidades, parece haber entrado en un estado de somnolencia preocupante. Solo el caso Bankia parece haber entrado en velocidad de crucero, aunque está en fase primaria.

Aunque en casi todos los casos se concentran presuntos delitos  penales como el de estafa, apropiación indebida, intervención fraudulenta y desleal, falsificación de cuentas y maquinación para alterar el precio de la cosas, la Justicia parece tomarse con calma el asunto, lo que llevó en su momento a la líder de UPyD, Diez, a decir aquello de que “Esto no puede salir gratis. Tiene que haber justicia y para que haya justicia hay que actuar y puesto que el fiscal general del Estado no actúa, actuaremos nosotros como partido político”. Cientos de miles de ciudadanos, que se consideran afectados –no solamente de forma directa por las preferentes-  esperan anhelantes el desarrollo de la justicia.

Como sea que cada entidad  afectada tiene su propia casuística, es difícil elaborar un ranking con el tamaño del agujero de las cajas y las irregularidades cometidas, aunque como señala el abogado   Herzog, la crisis de las cajas de ahorros, es "la mayor estafa de la historia de España" y proviene "de la colonización por parte de los partidos políticos tradicionales de las entidades"; un "festín" en el que, "también participaron organizaciones sindicales y grupos empresariales".

Por eso, Caja Segovia puede considerarse un paradigma de lo ocurrido en el resto del mapa cajistico español, en donde se han dado todo tipo de irregularidades, tropelías y cacicadas, que se han ido conociendo con cuentagotas a raíz de la fusión en Bankia a finales de 2010. Y ello gracias a un anónimo en donde se recogían datos relativos a operaciones realizadas en Caja Segovia, así como a las grandes cantidades de dinero percibidas en distintos conceptos por el Consejo de Administración y personal de alta dirección de la entidad.

A raíz de ese anónimo fue posible iniciar un proceso de investigación no sin grandes dificultades que permite concluir que en el año 2010 las cantidades destinadas a prejubilaciones y planes de pensiones alcanzaron niveles desorbitados, que rondaron los 85 millones de euros (aproximadamente 13.500 millones de las antiguas pesetas), 45 de los cuales van a parar a los bolsillos de una quincena de directivos y asimilados en concepto de salarios, planes de pensiones y/o de jubilación. Era solo la punta del iceberg que merecía un comentario poco pertinente por parte del alcalde de la ciudad y consejero de la caja, Arahuetes,  al insinuar públicamente la posibilidad de que se "maquillaran" los balances de la Caja con carácter previo a la integración en Bankia.

Eso dicho por quien fuera miembro del Consejo de Administración que compartía mesa con dos expresidentes de Diputación o con un senador, resulta de una gravedad extrema, ya que fueron ellos los que autorizaron el reparto de los 45 millones de euros, posiblemente en algunos de los consejos que celebraban  en “maravillosas ciudades del mundo”, adonde acudían a recibir cursos de formación. Al final, tantos millones de euros sólo venían a representar el presupuesto de cuatro años de la Obra Social de la entidad.

A principios de octubre de 2012 trasciende que Caja Segovia había hipotecado el Torreón de Lozoya -uno de los lugares emblemáticos de la ciudad- propiedad de la Obra Social, con el fin de hacer frente al pago de  una deuda tributaria generada por una sociedad participada de la Caja con intereses inmobiliarios en Asturias (Navicoas), sin que se haya podido descubrir qué se le había perdido a Caja Segovia, con la crisis en todo su esplendor y en proceso de fusión con Bankia, en un desarrollo urbanístico en un barrio de las afueras de Gijón. Y lo más preocupante es que los miembros del Consejo de Administración de la caja manifestaron, en su momento, no saber nada, aunque en el consejo de administración de la participada  aparecieran miembros destacados de la entidad segoviana.

La hipoteca del Torreón de Lozoya no dejaba de ser el colofón de una serie de actuaciones irregulares detectadas en Caja Segovia y que ha llevado a la otrora poderosa entidad financiera al nihilismo financiero y a diluirse dejando en la senda muchos cadáveres y una decena de multimillonarios, entre los que sobresale, aunque no sea necesariamente el primero de la lista, el entonces director general de la entidad, Escribano Soto, que se lleva por conceptos varios cerca de 15 millones de euros, tras percibir durante años un sueldo anual superior a los 800.000 euros.

No terminan ahí los escándalos en la gestión de Caja Segovia y capítulo aparte merecería el proyecto de Segovia 21, cuyo accionariado está integrado por la Diputación Provincial, por Bankia y por la Cámara de Comercio, y que sirvió, entre otras cosas, para que encontrara acomodo como consejero delegado el ex presidente de la caja y de la diputación, Soto Rábanos, quien hoy anda reclamado en el juzgado un finiquito de 80.000 euros a la sociedad que tiene una carga de 18 millones de euros.

Hoy, el faraónico proyecto de Segovia 21 tratar de encontrar su viabilidad con nuevos gestores en un panorama ciertamente desolador: un campo de golf de 18 hoyos, para el que existen 262 socios, en lugar de los 1300 necesarios; una casa club sin terminar y con todos los lujos; un hotel abandonado tras el fracaso del proyecto; un gran bloque de viviendas de lujo, vendidas la mayor parte y sin terminar, y un lujoso edificio para empresas del que han huido muchas de las sociedades que se instalaron en él en los últimos años."


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  • racavi

    racavi | Miércoles, 06 de Marzo de 2013 a las 12:11:45 horas

    No puedo entender cómo el fiscal y el juez no inician las actuaciones para aclarar estos hechos tan graves. Y digo hechos porque el reparto de esa cantidad de dinero se ha producido. ¿Para qué están ahí? ¿Hay algo socialmente más grave? ¡Y con tanto pobre...!

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  • Sara

    Sara | Lunes, 04 de Marzo de 2013 a las 23:21:57 horas

    que tristeza de país y de sociedad. sólo percibo resignación y dejadez ante este tipo de noticias. yo los colgaba a todos del torreón para escarnio público. Y al fiscal le digo que me avergüenza tener un sistema judicial que admite gente y acciones como la que está.qué pena tantos años de estudio para no servir de nada a la sociedad

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