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Artículo de opinión de José Manuel de las Heras

Acuerdo agrícola con Marruecos o la punta del iceberg

| 62 Martes, 20 de Marzo de 2012 Tiempo de lectura:

Esos enormes trozos de hielo que flotan en los mares de de los polos llamados iceberg muestran solo un tercio de su dimensión real ya que el resto queda oculto y sumergido en el agua, en esa característica dicen que consiste una buena parte de su peligrosidad para los navegantes


Algo parecido puede ocurrir con el acuerdo agrícola con Marruecos, que es un escalón más, hacia abajo, en una pendiente que se ha iniciado hace unos años por la Unión Europea. Este acuerdo y los que sucesivamente se van a ir firmando con otros países del norte de África, provocará una mayor competencia desleal con los agricultores españoles y europeos y será motivo de cierre de muchas explotaciones agrarias y de la pérdida de miles de  empleos  en el sector.

El hecho de que el ministro Arias Cañete le quite inicialmente importancia a las repercusiones negativas del acuerdo con Marruecos, “hasta tener más datos” no deja de ser, a mi juicio,  la actitud de un ministro que quiere facilitar el cierre de un acuerdo de pesca con ese país  y que tiene que hacer, “de la necesidad virtud” tras la aprobación del mismo por el Parlamento Europeo.

No obstante, para situar no sólo el contexto actual,  sino el del futuro inmediato en esta materia,  recomiendo a los políticos que dicen representarnos, que lean, si es que no lo han hecho, el documento que el 16 de Diciembre la Unión Europea hizo público con el nombre  “La respuesta Europea a la primavera árabe”  en el que textualmente se recoge  en el apartado referido a las ayudas de mercados refiriéndose a estos países:“Acceso a los mercados , así como la integración progresiva de las economías de estos socios en el mercado único de la UE serán los principales objetivos para las futuras negociaciones de zonas de libre comercio amplias y profundas con Marruecos, Jordania, Egipto y Túnez que se pondrá en marcha tan pronto como el trabajo preparatorio necesario se completa”.

Para ratificar esta decisión ampliándola  el  Consejo Europeo del día 2 de Marzo (Hace unos días)tomó un acuerdo para los países de  Oriente Próximo y del Golfo en el mismo sentido.

Ó sea que  ya no se habla de la entrada en los mercados europeos de productos concretos (tomates, hortalizas, frutas, cítricos, aceite de oliva) ni de contingentes, ni de posibles calendarios de entrada de esos  productos, o de precios de referencia, sino de libre mercado “total” con estas áreas.

Desde el sector agrario hemos dicho hasta la saciedad lo injusto para con los agricultores españoles de estos acuerdos. Las tremendas diferencias de los precios de la tierra de esos países respecto del nuestro, los costes de la mano de obra (hasta 10 veces menos ) no tener limitaciones que por razones medioambientales como se impone Europa a la hora de producir la manga mucho más ancha en la utilización de fitosanitarios etc, etc  genera una tremenda competencia desleal. Pero  nada parece importar a nuestros gobernantes europeos  todo lo visten y lo envuelven en la apariencia de decisiones que se toman como ayuda a unos  países que optan por ser democráticos, en una ceremonia de supuestas buenas intenciones y de medias verdades.

Hipocresía en grado sumo

Lo cierto es que hay empresas  europeas invirtiendo en el norte de áfrica que quieren con todo esto hacer su agosto, pagando pocos impuestos (si es que pagan alguno), y con las condiciones anteriormente citadas de salarios de miseria…. Pueden producir mucho más barato. Normalmente el negocio se monta al sur del mediterráneo de la mano de algún jeque,  cacique local, o miembro de alguna familia pudiente, lo que resuelve muchos problemas locales y lo demás es  producir y vender a los europeos frutas y hortalizas a unos precios que sus agricultores no podrán nunca producir y ellos lo saben. Para culminar el éxito sólo  hace falta que les abran los mercados de Europa, y en eso están.

Desde la UE, y  por lo que vamos viendo,  lejos de apoyar que esos países produzcan para el autoconsumo de sus gentes, que debería ser lo primero y es probablemente lo que más necesitan, con estas  aperturas que proponen fomentan estas dudosas prácticas.

Se usa mucho el argumento de lo importante que es para estos países obtener acceso a nuestros mercados para que vendan productos alimenticios, y así mejorar sus niveles de riqueza,  pero quien lo dice sabe  lo que ellos pueden producir y que esas producciones solo hará la competencia a los países del sur de Europa. Es cierto que los niveles de riqueza de  algunas empresas exportadoras que se están constituyendo en el norte de África La mayoría con capital europeo o mixto si aumentará, pero de eso a que se beneficien sus ciudadanos de forma importante hay un gran trecho.

Sin embargo hay otras producciones como cereales, leche y derivados, carnes, azúcar etc. de las que esos países son deficitarios,  pero no deben preocuparse porque hay suficientes excedentes en Francia, Alemania y los países del norte de Europa para venderles (nada de regalar en este caso). Tampoco parece suponer problemas para la UE  que nuestros bancos, empresas de comunicaciones, de automóviles, constructoras o incluso las agrarias, se hagan con los mercados emergentes de esos países, que es lo que hay de telón de fondo, detrás de esa supuesta generosidad europea.

Dicho esto, es más fácil comprender lo ocurrido en los últimos años, cuando los representantes de los países del norte decidían hacer la vista gorda ante los incumplimientos por exceso, de las cantidades preferenciales que se habían fijado en tomate marroquí  por ejemplo.

 También y rayando en lo kafkiano se ha llegado a afirmar en Marzo de 2011 por un funcionario de la Comisión Europea que los tomates marroquíes eran más seguros que los españoles,  lo que además de ser falso, pone en evidencia las tendencias que nos quieren imponer.

¿Será casualidad la falsa acusación y el escándalo generado por las supuestas bacterias en pepinos españoles que luego no lo eran? quiero creer que sí, pero visto el tema en su conjunto, da que pensar.

También me pregunto ¿Será casualidad que se interrumpa el acuerdo pesquero de la UE con Marruecos meses antes de que España tenga que aceptar el acuerdo agrícola, o es una forma de presionar para su aceptación?

Por otra parte y con este panorama es fácil imaginar como la mayor parte de la Europa del Norte estará encantada al  tener más diversidad de países que suministran alimentos y a precios más baratos, sobre todo porque son alimentos que ellos no producen, contribuyendo además a bajar el precio de su cesta de la compra.  Por otra parte el desempleo que se va a generar en Europa con estas decisiones no va a engrosar las listas del paro de la ciudad de Haya ni de Frankfurt sino del este y sur  de la península y de Canarias, en el caso español.

 Si los países del norte de África  vendiesen productos que le hicieran la competencia a Siemens,  Volkswagen o Renault, a Vodafone, Endesa o Bayer o al Deutsche Bank,  otro gallo cantaría.

Se me ocurre que puestos a ayudar a esos países y si Europa es tan generosa y se lo puede permitir ¿por qué nuestros dirigentes europeos no aprueban  ayudas para las empresas  que ya existen en  esos países que les permitan  desarrollar su agricultura de auto abastecimiento?, ¿ o su red de carreteras,  sus hospitales?, o ¿por qué no se les regalan los medios para implantar y mejorar su telefonía móvil, redes de internet o para potenciar e implantar sus bancos?, o  por qué no, ya metidos en este “ardor caritativo y solidario”  les  regalamos la tecnología y la investigación europea necesaria para la producción de automóviles, maquinaria industrial, medicamentos, aviones etc., etc.?

Que no se nos malinterprete, los agricultores queremos apoyar económicamente con nuestros impuestos las actuaciones de política exterior que decidan poner en marcha los dirigentes de la UE lo mismo que cualquier otro ciudadano europeo pero ni un céntimo más, aunque si me apuran diría que deberíamos pagar algo menos que los demás ciudadanos, porque en este país no alcanzamos ni el 60% de la renta media que tienen los demás ciudadanos.

Lo que está claro a mi juicio es que las políticas que la UE tenga que  realizar con otros  países que por razones de proximidad, estrategia, o solidaridad, no pueden hacerse sin estudios previos de las repercusiones y a costa de desmantelar sectores productivos en Europa, de manera que unos ponemos todo y otros no ponen nada y además se benefician.

Otro día analizaremos los acuerdos que la UE tiene firmados y en vías de negociación con América Latina que se parecen preocupantemente a los citados aquí.

La agricultura europea y la Política Agraria Común (PAC) tenían hace unos años la apariencia de  un imponente Titanic, capaz de navegar  por las vicisitudes de los mercados y de lo acuerdos internacionales con una cierta seguridad para  los agricultores y los consumidores  europeos. Sin embargo los jefes de la  tripulación nos dirigen con terquedad hacia los icebergs.

 

 José Manuel  de las Heras es Coordinador Estatal

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