El Grupo Municipal Popular en el Ayuntamiento de Segovia reitera su propuesta electoral de dotar a Segovia de un Palacio de Congresos y Convenciones adecuado y viable, acorde con las posibilidades de negocio de nuestra ciudad. Al mismo tiempo, considera necesario redimensionar el actual proyecto de Palacio de Congresos de ARAHUETES, proyectado en 56 millones de euros más las cantidades ya gastadas, como los 1,7 millones de euros que costaron los honorarios del arquitecto Chipperfield.
Dicha inversión se incluye dentro del proyecto Socialista megalómano del CAT, que carece del más elemental estudio de viabilidad económico-financiera. Hasta el momento, se llevan despilfarrados en dicho macroproyecto unos 14 millones de euros, sin otros resultados tangibles que unas escaleras, una explanada, una estructura metálica y unos cuantos proyectos básicos; de ellos tendrán que devolverse al Gobierno de España 10 millones d e euros.
Para el Grupo Municipal Popular, el proyecto original, tanto por sus magnitudes faraónicas como por la falta de realismo económico, no estaba exento de problemas, pero, a tenor de la crisis económica y de la necesidad de participación de la iniciativa privada, resulta, además, inviable. Si no queremos quedarnos sin un equipamiento del todo punto necesario y urgente para la economía de la ciudad, debemos cambiar este planteamiento, que ya era de viabilidad más que dudosa, en unos tiempos en que, según el parecer del alcalde Arahuetes, gastar 1,7 millones sólo en el proyecto básico era "toda una inversión".
¿Cuál debe ser el planteamiento? Para el Grupo Municipal Popular, el nuevo proyecto debería basarse en un concepto "multifuncional"; es decir, en primer lugar, un equipamiento no exclusivamente pensado para el turismo congresual, sino concebido, desde sus inicios, para acoger todo tipo de convenciones y congresos y, también, espectáculos culturales y deportivos de gran formato, ferias, grandes concentraciones, festivales, conciertos, entre otros. En segundo lugar, debe tener un planteamiento económico realista y adaptado a un contexto económico, en el que hay que priorizar cada euro del dinero público. Se imponen, por tanto, costes constructivos razonables y, aspecto especialmente importante, un mantenimiento accesible para quienes deban gestionarlo. En tercer lugar, el equipamiento no puede ser el arma arrojadiza del Ayuntamiento de Segovia contra la Junta de Castilla y León y el portavoz del Grupo Municipal P opular, en una doble maniobra tendente a ocultar errores garrafales en la gestión de este asunto por parte del alcalde Arahuetes y, en lo que es su especialidad, descargar en otras instituciones y personas su responsabilidad.
El alcalde Arahuetes ha frustrado hasta por dos veces la construcción de un Palacio de Congresos para Segovia. La primera vez fue en 2003, cuando sobre la mesa había un proyecto financiado por la Junta de Castilla y León, Gobierno de España e IFEMA para construir y gestionar un equipamiento multifuncional susceptible de acoger congresos de gran formato. La oposición egoísta y personalista de Pedro Arahuetes a este proyecto hizo perder un tiempo precioso, primero, y la posibilidad del equipamiento después. No contento con esto, en 2005 (hace seis largos años), se desmarca con su propuesta de CAT, que incluye un Palacio de Congresos. Se gasta 1,7 millones en un proyecto faraónico y deja pasar el tiempo. Desde el PP se consigue, a pesar de los pesares, mantener la contribución de la Junta para este proyecto (del 40% sobre el total, con reiterados compromisos al respecto del presidente Herrera). Pero la falta de realismo en el diseño de la operación, su incompetencia e ineficacia, y el nulo eco que encontró Arahuetes en la Administración Central (Gobierno Socialista) para financiar el 60% restante, terminaron por frustrar otra vez, y van dos, el proyecto. La culpa de esta cadena de insensateces, que ha perjudicado gravísimamente a Segovia, tiene nombre y apellidos: Pedro Arahuetes.
Así pues, si en un periodo razonable de tiempo, y en la actual situación, Segovia pretende inaugurar un equipamiento que sirva de motor para la economía turística (que buena falta hace), desde el Grupo Municipal Popular pensamos que hay que redimensionar el proyecto de acuerdo con las actuales posibilidades económicas, abrirlo a otros usos que faciliten la rentabilización social y, por supuesto, dejar de utilizar este tema como telón para ocultar la nefasta gestión del alcalde de Segovia y la falta de compromiso con nuestra ciudad, hasta el momento, por parte del Gobierno de España.
El Grupo Municipal Popular es consciente de que para el alcalde Arahuetes la única oposición deseable es la que le aplaude, se calla o, simplemente, no existe; pero, a pesar de su antidemocrática actitud de "hacer oposición a la oposición", no va a conseguir que nuestro Equipo desista de ejercer su papel de control de la gestión del Gobierno Municipal y aclarar a todos los ciudadanos los diversos aspectos de la política municipal del Ayuntamiento de Segovia, que financian con sus impuestos.





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