Como los agricultores
de los que ya pocos quedan,
miro al cielo cada día
por si llueve, airea o nieva.
La tierra, gira que gira,
ni es plana ni se marea
aunque al igual que una noria
dé vueltas, vueltas y vueltas.
Somos nosotros los hombres
los que vamos de cabeza
al cielo que nos prometen
políticos y profetas.
Pero ese cielo… o no existe
o aquí al menos no se allega
por más que le supliquemos
tercamente, ea que ea.
http://alhilodelavida.blogspot.com/
918470225





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