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UN ZOCO: En lo que se ha convertido el Azoguejo. Que ya no tiene que envidiar en nada a su colega de Marrakech. Tenderetes, tiovivos, pulperías y fritangas… incluso hasta el personal pululante ya empieza a darse un aire.
Los fines de semana ya riza el rizo. Solo faltan los camellos (al menos en una acepción, de la otra no respondemos) y los encantadores de serpientes. ¡Hasta un karaoke dicen que han visto..y oído!
Pero eso sí, tal y como si estuviésemos en la franja de Gaza, del otro lado del Acueducto que no se acerque nadie a cien metros, que los pitufos tienen orden de disparar a las ruedas.
UN HUNDIMIENTO: El del Paseo de San Juan de la Cruz como consecuencia de la desviación del tráfico por las obras en la Calle de San Juan.
Pocas veces se habrá visto una verificación mejor del viejo dicho de “desnudar a un santo para vestir a otro”… aunque en este caso se trataba del mismo.
UN SÍMIL: Taurino. Que explica la sensación que experimentamos algunos ciudadanos de este país. Y es que aquí hemos pasado de un DonTancredo (Rajoy) que todo lo observaba paralizado y con el gesto de Buster Keaton, a un diestro hiperactivo en la línea de El Cordobés (P. Sánchez) que se abraza al toro, le tira del rabo, hace el salto de la rana y sufre revolcones y volteretas que nos ponen el corazón en un puño.
¿Cuándo llegará un José Tomás que toree reposado y tranquilo, dando los pases justos y medidos y sin mover apenas los pies del suelo?
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UNA ACUSACIÓN: De abuso sexual. La que ha recaído sobre un tal Brett Kavanaugh, juez ultraconservador propuesto por CaballoLoco Trump para ocupar una plaza de juez vitalicio en el Tribunal Supremo de los EE.UU.
La verdad es que al mundo libre el suceso le ha venido al pelo, porque el menda es un carcundia de cuidado pero en honor de la verdad merece la pena leer en El País cómo narra la víctima que sucedió la cosa: “Él estaba tratando de atacarme y sacarme la ropa”, afirma Ford, de 51 años y que trabaja como investigadora de psicología en California. “Pensé que podría matarme sin querer”, agrega en la entrevista al rotativo. No recuerda una fecha exacta, pero cree que los presuntos hechos ocurrieron en el verano de 1982 (hace 36 años). Ella tenía 15 años , Kavanaugh tenía entonces 17. Los adolescentes estaban en un pequeño encuentro social en una casa sin ningún adulto presente. Según la versión de Ford, ella subió al piso de arriba para utilizar el baño y, de golpe, fue empujada hacia el interior de una habitación. Sonaba música a todo volumen. Kavanaugh y su compañero de clase Mark Judge estaban “borrachos” hasta el punto de que “tropezaban”. Todos los participantes en la fiesta habían bebido cervezas, pero los dos chicos llevaban muchas horas bebiendo. Mientras Judge miraba, Kavanaugh se abalanzó sobre Ford para tenderla sobre la cama. Postrado sobre la espalda de ella, trató de quitarle la ropa. Cuando ella intentó gritar para pedir auxilio, él le tapó la boca. La chica logró finalmente escapar cuando Judge se lanzó encima de los dos en la cama. Todos cayeron y ella pudo huir hasta el baño, donde se encerró hasta que escuchó que ambos bajaban al piso de abajo y entonces se marchó de la casa aterrada.
Ford asegura que decidió olvidar lo sucedido y que no se lo contó a sus padres por temor a que la regañaran por estar en una fiesta donde menores de edad tomaban alcohol. La primera vez que contó el presunto abuso sexual fue en 2012 cuando acudió junto a su marido a una terapia de pareja. Asegura que es un trauma que ha arrastrado toda su vida y que la ha afectado emocionalmente".






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