En cuanto al porcino, la característica principal del comercio cárnico es la demanda muy débil que hay ahora. Obviamente, es tiempo de vacaciones y también las altas temperaturas actuales desincentivan los consumos de forma significativa.
Las actividades de barbacoa pierden gas de forma atípica para esta época, pero el calor pone de moda la comida ligera: helados, fruta y ensaladas de pollo. La carne de cerdo pierde presencia en las mesas y los mataderos intentan reducir actividad para poner menos oferta en el mercado e intentar así defender los precios del despiece.
La oferta de cerdos sigue siendo limitada, pero es suficiente para lo que se demanda. En el mercado de la cerda, la demanda es también muy floja. De manera similar a lo que sucede con el cerdo, el comercio de carne de cerda es limitado y la oferta en vivo tampoco es excesiva, pero la matanza se mantiene en un nivel bajo. En el comercio de su carne, los precios se mantienen en general estables, aunque no se ve ningún nuevo impulso de demanda.







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