Miércoles, 21 de Enero de 2026
Noticias de Segovia hoy
OpiniónDichos y hechos prácticos de los instrumentos de trabajo

AL HILO DE LA VIDA. BLOG DE APULEYO SOTO

Dichos y hechos prácticos de los instrumentos de trabajo

a.sotopa@hotmail.com | 171 Viernes, 11 de Mayo de 2018 Tiempo de lectura:

[Img #46619]Parece ser que los instrumentos y herramientas de trabajo se comunican entre sí en buena armonía. Al menos eso es lo que piensa el poeta. Véanlos dialogar en la faena y aplíquense el ejemplo —los ejemplos— que nos proporcionan a diario.

 

Le dijo la Azada a la Azadilla:

yo cavo más que tú, chiquilla.

Y ella no se azoró,

sino que trabajó y trabajó

sin cansarse para nada,

pues de hierro está forjada.

 

Y le dijo al Azadón:

¿cómo es que eres tan grandón?

Así me han hecho, señora,

para romper la tierra a toda hora.

No sé otra cosa que hacer

más que enterrarme y revolver.

 

Le dijo la Azuela al Hacha:

yo cacho, tú cachas,

vayamos a pachas.

Pero el Hacha se le impuso

y cada cual siguió a su uso

cortando y recortando

igual lo duro que lo blando.

Uno no debe entrometerse

en lo que el otro ha decidido entretenerse.

 

Le dijo el Pico a la Pala:

¡ala, ala!,

que ya desterroné lo que te agrada,

llévatelo de una palada.

Y la Pala obedeció

y todo limpio lo dejó.

 

Le dijo el Rastrillo al Bieldo:

quieto, quieto, que te envuelvo.

Y el Bieldo quedó a esperar

para después aventar,

mientras que el terco Rastrillo

le acarreaba las hojas a porrillo.

Eso es colaborar

y lo demás es molestar.

 

Le dijo el Gañán al Trillo:

corre, corre, que te pillo, chinarrillo.

Y el Trillo, al tiro del burro,

dejó de hacerse el cazurro,

de manera que la parva arrellanada

se tendió sobre la era separada,

con la paja por un lado

y al otro el grano dorado.

Muy bien, muy bien,

pensó el Gañán sin desdén.

 

Le dijo el Agua al Botijo:

¡qué fresca me pones, hijo!

Y el Botijo corcovado

hizo glú, glú repantigado.

Y es que dar gusto a la panza,

sólo lo da la alabanza.

 

Dijo la Punta al Martillo

porque le sacara brillo:

clávame, si es que lo quieres,

pues uno de mis deberes

es hundirme en la madera

a tu farruca manera.

Y el Martillo, dale y dale,

respondió: de esta no sale.

Y no salió,

pero qué contenta se quedó.

 

Estas tretas son usuales

entre compis pariguales.

Tanto haces, tanto vales.

¡Ojalá que los humanos,

que para eso tienen manos,

se comporten como ellos,

esos instrumentos bellos

al servicio del trabajo. ¡Carajo!

 

 

91 8470225
http://alhilodelavida.blogspot.com.es   

Comentarios Comentar esta noticia
Comentar esta noticia

Normas de participación

Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.

La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad

Normas de Participación

Política de privacidad

Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.96

Todavía no hay comentarios

Con tu cuenta registrada

Escribe tu correo y te enviaremos un enlace para que escribas una nueva contraseña.