La red viaria provincial ha vuelto a la normalidad, tras reabrirse esta mañana al tráfico las dos carreteras que permanecían cortadas desde ayer: la que permite acceder a los vecinos de Carbonero de Ahusín a la autonómica que se dirige a Arévalo, y la que conecta el núcleo de Burgomillodo con Carrascal del Río.
La Diputación se vio obligada a cortar ayer ambas vías ante la crecida experimentada respectivamente por los ríos Eresma y Duratón. La primera, SG-V-3312, se cortó al mediodía de ayer, y es la salida natural de los vecinos de Carbonero de Ahusín a la autonómica CL-603 Segovia-Arévalo (Ávila).
La segunda, SG-V-2411, se cerró ayer por la tarde ante la crecida experimentada por el río Eresma, tras desembalsar gran cantidad de agua la Confederación Hidrográfica del Duero del pantano de Burgomillodo, donde había crecido muchísimo el nivel después de las intensas lluvias del fin de semana.
Los capataces del Área de Acción Territorial de la Diputación continúan, no obstante, muy pendientes de la evolución de los caudales de los distintos ríos y arroyos de la provincia por si se volvieran a registrar incrementos no esperados o alguna avenida que pudiera afectar a alguna carretera de la red viaria provincial.







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