El Sol y la Luna
ansiaban juntarse,
mas no había modo
de que los casasen.
Ni tenían cura
ni iban de la mano
ni se sostenían
a la vez en alto.
Cuando uno salía,
la otra se escondía;
uno era melón,
la otra sandía:
roto el corazón,
ay qué gran sangría.
¡Cuán desgraciaditos
los amantes, Dios,
queriendo ser uno
y siendo dos, dos!
Variable la luz,
variable el reloj,
variable la Luna
y variable el Sol.
Yo quiero otro baile
pegados, amor,
dijo la Lunita.
Sola se quedó
en la noche azul
con la Osa Mayor.
¿No eres así tú?
¿No soy así yo?
91 8470225
http://alhilodelavida.blogspot.com.es





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