Acodado en los clásicos releo
una tarde de otoño tenebrosa
sus sonetos de Amor, joya imperiosa,
que apenas con mis gafas entreveo.
Dios me lo pintan, pero soy ateo
y en los endecasílabos rimados
encuentro mis esfuerzos sosegados,
que a solo Amor adoro y en él creo.
¡Qué deleite imbricar de verso en verso
las ataduras puras de las rimas
con las que juego y con las que converso!
Digo: “cuidado, tú, que me lastimas”.
O digo: “gracias, Musas”, al reverso.
Y el soneto está hecho. ¿No lo mimas?
91 8470225
http://alhilodelavida.blogspot.com.es





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