Cinco avispas valerosas,
doradas y temerosas
le picaron al papá
cuando se fue más allá
de su césped y sus rosas.
Le acompañaban dos críos,
Héctor y Alba se llamaban,
que por el campo gozaban
a lo largo de dos ríos
que del peligro avisaban.
Pero fue como si nada
les pudiera suceder,
nada malo en la jornada
en que habrían de volver
con la cara repicada.
Era un verano creciente.
Volaban las mariposas
lentas en el medio ambiente
y pasaron estas cosas
que el que las cuenta no miente:
Que el papá se sublevó,
que los niños se rieron
y cuando el picor cesó
corrieron que te corrieron
hasta donde bien sé yo.
Adónde fueron no digo.
Es un secreto pactado
de amigo a amigo conmigo.
¡Qué bonito que es el prado
si no esconde un enemigo!
El enemigo no avisa
de su agresivo aguijón.
Hay que evadirse de prisa.
Si te quedas en camisa,
va y te rompe el corazón.
Moraleja de la vieja
a la que avispa o abeja
en otros tiempos picó
por meterse en su cueveja
y de ella hinchada salió:
Te servirán en bandeja
91 8470225
http://alhilodelavida.blogspot.com.es





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