UNAS PREGUNTAS: ¿Por qué los admiradores de Bustamante, Rosendo, de los juegos de bolos, tanga, calva y billar romano (¿?) y del ciclismo, pádel, voleibol, el teatro, el tiro con arco y los fuegos artificiales, tienen derecho a que se subvencione su afición, mientras que los aficionados a los toros son ninguneados y casi perseguidos (se les ha prohibido instalar su tradicional taquilla en ese Azoguejo en el que se deja poner de todo) como si se tratase de una actividad delictiva?
¿Y qué decir de los 83.000€ invertidos en “acondicionar” un área para feriantes a la que los recluidos han jurado no volver? De la brillante idea de las pañoletas con lema ya hablaremos otro día.
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UN HECHO: Cierto y comprobable pero que no viene en los textos de Ciencia política: Cuanto más tiempo lleva un político en un cargo, más fácil es que caiga en la corrupción y/o la prepotencia. Y eso vale para concejalas y concejalos.
Pero en Segovia no hay corrupción, que éste debe de ser uno de los pocos sitios en que las contratas de basura no han untado a nadie (¿¡!?), pero de la prepotencia y el “creérselo” sí hay…y mucho.
UN JARDÍN: En el que se ha metido ese no excesivamente profundo político llamado Albertito Rivera. Intentar regular/legalizar ese extraño y sinuoso asunto denominado “gestación subrogada”, mientras continúa varado e intocable el mucho más apremiante y grave de la eutanasia, denota una inmediatez y superficialidad que no habla muy bien del personaje.
UNA OPINIÓN: En relación con el turismo, de nuestro amigo Julio Llamazares, del que afirma que “si no se regula de alguna manera, va a ser (lo está siendo ya en muchos sitios) la última plaga de la humanidad. El turismo en masa, ha convertido a Lisboa en una nueva Barcelona de la misma manera en que Barcelona es el reflejo de Roma o Praga. Fuera de los monumentos y de los barrios modernos y algunos pocos rincones, todo se ha homologado en esas ciudades, desaparecido el comercio y la hostelería tradicional, sustituido por las franquicias y por las tiendas de moda, y entregadas sus poblaciones al esquileo sin escrúpulos de los turistas.
Pero el problema de la gentrificación y del exceso de turistas empieza a afectar también a esas poblaciones, que ven cómo sus ciudades se vuelven cada vez más caras y prácticamente invivibles, lo que las empuja hacia al extrarradio o hacia la locura, tal es el ruido y la aglomeración de gente. Es decir, que lo que era una solución económica se empieza a ver ya como un problema por muchos, incluidos bastantes de los que viven de él. Pues, aunque el turismo cree puestos de trabajo, la precariedad de éstos y el encarecimiento de la vida que provoca repercuten negativamente en ellos”. Y aquí ya lo ha intuido mucha gente… menos ella.
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Sub Rogando | Viernes, 07 de Julio de 2017 a las 13:21:19 horas
El Roto, siempre genial:
https://elpais.com/elpais/2017/07/06/opinion/1499342612_919266.html
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