Jacobo Llano y Francisco Onieva han recogido su premio concedido ex aequo, mientras que Sergio Fanjul ha recibido el accésit otorgado por Bankia.
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Van ya veintiséis años desde que la Diputación hace entrega del Premio Jaime Gil de Biedma de Poesía y difícilmente habrán dado los miembros del jurado con unos premiados tan jóvenes como Jacobo Llano y Francisco Onieva, ganadores del Premio ex aequo, y como Sergio Fanjul, accésit otorgado por Bankia, al que Gonzalo Santonja, presidente del jurado, se refería con los calificativos "irónico", "audaz" o "valiente. En su poemarío, 'Pertinaz freelance', habitaba, según Santonja la audacia del momento y la actualidad; esa que se ve reflejada en las redes sociales o el trabajo precario y que, momentos después, el propio Fanjul se encargaba de retratar leyendo tres poemas entre los que se encontraba 'Alicia en el país de las redes sociales', un claro ejemplo de los motivos que habían llevado al jurado de los premios a concederle el accésit.
A la hora de referirse a los dos premiados principales, Santonja volvía a deshacerse en elogios ante dos poemarios 'El silencio de los peces' de Llano y 'Vértices' de Onieva que, según Santonja, habían dejado en el veredicto final la reflexión y la emoción. Mientras Jacobo Llano era para el jurado el poeta que mejor había hecho constar la reflexión, esa que quedaba patente en la lectura de su poema 'La familia Roulin', Francisco Onieva había demostrado ser "el poeta de la emoción", plasmada en una poesía mucho más metafórica y clásica que la de Fanjul y Llano, y que se escapaba con acento cordobés por el salón de Plenos de la Diputación mientras Onieva recitaba "me asombra el modo en que la oscuridad se convierte en paisaje sin límites", uno de los versos de 'Iluminaciones', el poema que da inicio a 'Vértices'.
En los agradecimientos y el origen de sus poemarios, tanto Llano como Onieva hacían constar la importancia de la figura paternal; el primero como hijo y el segundo como padre, y ambos escritores, al igual que Fanjul, expresaban su satisfacción por la existencia del Premio Jaime Gil de Biedma, un galardón que, según el presidente del jurado, debido a la implicación de los miembros de éste, es un ejemplo poco habitual de "rigurosidad" entre los premios literarios.
Riguroso o no, lo que es seguro es que, como decía el presidente de la Diputación, Francisco Vázquez, en sus palabras iniciales, la palabra de los poetas premiados "quedará plasmada para siempre en la Historia de la Diputación, ya su casa, y escrita en la edición que, lujosamente, prepara anualmente la editorial Visor" y que aquellos que lo deseen podrán ya ir "asiendo poco a poco, o violentamente, todo aquello que los poetas destilan en su escritura".





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