Mientras en el PSOE las espadas siguen en todo lo alto, con el partido fracturado en dos bandos abocados a otro enfrentamiento a cara de perro en el próximo Comité Federal, en el PP de Castilla y León las aguas no bajan precisamente tranquilas. En realidad bajan muy revueltas desde muchísimo antes de que los socialistas iniciaran su actual proceso de autocombustión. La diferencia es que, a diferencia del PSOE, donde los cuchillos vuelan a la vista de todos, las luchas intestinas en el PP se producen de forma soterrada, sin que apenas trascienda a la opinión pública.
| José Antonio de Santiago-Juárez y Juan Vicente Herrera |
Aquella rabieta infantil (“apechusque” la ha llamado un comentarista) también le sirvió al presidente de la Junta y del PP de Castilla y León para comprobar que había dejado de contar con la adhesión incondicional de los presidentes provinciales del partido, varios de los cuales estaban ya más que hartos del “fuego amigo” financiado, chequera mediática en ristre, desde las propias arcas de la comunidad. De hecho, desde entonces -mayo de 2015- Herrera se ha cuidado muy mucho de no volver a reunir a los presidentes provinciales, máxime después de que uno de ellos, el mencionado Martínez Maillo, fuera nombrado poco después nada menos que vicesecretario de Organización del PP, oficioso número tres de la calle Génova.
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| Mariano Rajoy y Fernando Martínez Maillo |
La quimera de la sucesión.- En consecuencia con dicha huida hacia adelante, la sucesión de Herrera como presidente de la Junta se me antoja cada vez más quimérica. Lo lógico es que se gestara con ocasión del próximo congreso autonómico del partido, a convocar inmediatamente después del congreso nacional aplazado hasta la formación de un nuevo gobierno. Pero si, como todo apunta, Rajoy es finalmente investido para un nuevo mandato, va de suyo que en dicho congreso será reelegido presidente nacional del partido, con lo que Martínez Maillo se mantendrá como hombre fuerte en la calle Génova (si es que no hereda la secretaría general que abandonará Dolores de Cospedal para hacerse cargo de un ministerio).
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| Antonio Silván y Alfonso Fdez. Mañueco |
Aparte del enconamiento entre ambos bandos internos, hay dos factores de peso que juegan a favor de prolongar el “herrerato” hasta el final de la legislatura. Uno, ya comentado anteriormente aquí, es la presión a ejercer por la mano que mece la cuna-diván presidencial, De Santiago-Juárez, quien no va a resignarse a disfrutar tan solo unos meses de la vicepresidencia y va a hacer lo imposible por evitar el relevo en el Colegio de la Asunción.
El otro factor, tampoco nada baladí, es que, ante el horizonte judicial del doble caso Perla Negra-Polígono de Portillo y de la “trama eólica” (esta última todavía en fase de investigación por la Fiscalía Anticorrupción), cabe pensar que Herrera habrá llegado por sí mismo al convencimiento de lo mucho que le conviene mantener el aforamiento que le proporciona el cargo de presidente de la Junta.
El otro factor, tampoco nada baladí, es que, ante el horizonte judicial del doble caso Perla Negra-Polígono de Portillo y de la “trama eólica” (esta última todavía en fase de investigación por la Fiscalía Anticorrupción), cabe pensar que Herrera habrá llegado por sí mismo al convencimiento de lo mucho que le conviene mantener el aforamiento que le proporciona el cargo de presidente de la Junta.
Si yo estuviera en el lugar de Alfonso Fernández Mañueco y de Antonio Silván, los presuntos aspirantes, me iría olvidando de cualquier expectativa de acceder a la presidencia de la Junta antes de las elecciones de 2019.


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