El pregonero de las Ferias y Fiestas dio paso al concierto de Rosario Flores, que generó gran expectación entre el público.
Pasaban las 22:35 horas, y entre el público alguna señora impaciente por empezar a vivir las Ferias y Fiestas de San Juan y San Pedro se quejaba de impuntualidad, cuando la periodista Yolanda Fernández pronunció las primeras palabras del acto que dio ayer inicio, de forma oficial, a las celebraciones de la ciudad.
Con una gran expectación abajo del escenario por que comenzase el concierto de Rosario, y después de que las damas de la nueva alcaldesa mayor fuesen presentadas en sociedad, y después también de que ésta, al son de la Entradilla de Agapito Marazuela tocada por Los Silverios, recibiese de manos de la anterior reina de las fiestas la montera, Alfredo Matesanz, el pregonero elegido para inaugurar con sus palabras un nuevo año de Fiestas, hizo larga la espera con una intervención de más de trece minutos en la que al periodista de Radio Segovia le dio tiempo a rememorar toda una vida de Fiestas y toda una vida también de "pregonero moderno", de periodista.
La voz de la radio segoviana invitó a sus conciudadanos a volver por unos días al país de Gulliver, ese en el que los gigantes y cabezudos toman la calle. Y es que, tal y como reconoció en un pregón dedicado en su mayoría con cariño hacia estos personajes, "si hay un recuerdo presente de mi infancia es ese; el recuerdo de los gigantones va unido a la Feria, permitidme que me dirija a ellos".
Y así, hablando directamente a dos gigantones a los que puso nombre de Frutos y Fuencisla, el pregonero de este 2016 recordó sus "ojos de cartón que han visto muchos años de bullicio" y se preguntó cuándo les van a "poner la medalla de oro de la ciudad por ser los alcaldes más antiguo de toda la provincia". "Sois vosotros los dos voceros de la alegría", exclamó Alfredo Matesanz, añadiendo que "Segovia por vosotros canta su fiesta mayor".
Mientras alguno entre el público se apiadaba de "la pobre que está traduciendo en lenguaje de signos", Alfredo Matesanz se acordaba también en sus palabras del día de San Pedro, ese al que hay que "tomarle el pulso en la Plaza Mayor" y que es "culminación de la esperanza de nueve meses de invierno, el pórtico del verano", además del "día en el que pasa todo".
El pregón del periodista, entre Antonio Machado, San Juan de la Cruz y María Zambrano, se iba acercando a su fin, admitiendo que no hay cohete que sobrevuele sobre un cielo como el de Segovia, y tras un ¡Viva Segovia!, primero un petardo y luego los fuegos artificiales iluminarion la noche y dieron paso, primero a Rosario Flores, y luego a once días de Ferias y Fiestas en las que los segovianos tendrán que convivir con pregones más electorales.






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