Ejercicio necesario y saludable donde los haya son las “pruebas de verificación” que realiza algún medio de comunicación para desmontar las falsedades que con toda naturalidad deslizan los políticos en sus intervenciones públicas. Lo que sucede es que a veces son los propios medios los que no saldrían nada airosos si se sometieran a esas mismas pruebas.
“Juan Vicente Herrera, el líder regional que mas diputados aporta al nuevo Grupo Popular del Congreso”, titulaba ayer en primera “L’Osservatore herreriano”. De entrada, resulta harto discutible que los resultados de unas elecciones generales se apunten en el debe o en el haber del presidente autonómico del partido, quien ni siquiera interviene en el proceso de designación de los candidatos que se presentan. Pero eso es lo de menos. “Si el resultado final del PP nacional es la suma de los resultados autonómicos, Herrera sigue presentando a Rajoy el mayor número de diputados. Pero no solo en términos absolutos, sino también en términos relativos…”, argumentaba “Sun Tzu”, el mas conspicuo y osado analista del órgano oficioso del herrerismo.
Pues bien, ello es falso de toda falsedad. La comunidad autónoma de Andalucía aporta al nuevo Grupo Popular del Congreso un total de 21 diputados, que, si las matemáticas no engañan, son cuatro más de los 17 que recolectó el PP el pasado domingo en Castilla y León. Pero la cosa no queda ahí. En otra audaz interpretación de los resultados, otra destacada firma de “L’ Osservatore” concluye que el PP ha experimentado el 20-D una recuperación electoral en Castilla y León. Para llegar a tan asombrosa conclusión -los populares cosecharon el domingo en esta comunidad la friolera de 254.916 votos menos que hace cuatro años- se contrapone el resultado de estas generales con el de las autonómicas celebradas en mayo. “Aunque los populares pierden 4 diputados respecto a 2011, ganan 73.727 votos siete meses después”, se afirma literalmente.
Aparte de mezclar de forma tan grosera churras con merinas, lo que riza el rizo es que dicha “recuperación” se anote en el haber de Juan Vicente Herrera, quien, como todo el mundo sabe, no se presentado a estas elecciones sino que, por el contrario, fue justamente el que encabezó el cartel del PP en las de mayo. O sea, el mundo al revés.
Pero la truculencia llega más lejos: Por razones que a “El topillo” se le escapan, “L’ Osservatore” carga las tintas contra la sangría electoral del PP de Valladolid, provincia en la que los populares han retrocedido un 15,95 por ciento, caída en todo caso por debajo del 16,22 por ciento de la sufrida por el partido en el conjunto de la comunidad e inferior porcentualmente a la registrada en Burgos, León o Salamanca. Y aquí asistimos a todo un traspiés argumental, ya que, aplicando esa extemporánea comparativa con las elecciones de mayo, resultaría que el PP vallisoletano, en lugar de sufrir una sangría de 51.606 votos, en realidad habría ganado 17.527.
¡Lo que tienen que retorcer la realidad algunos medios para agradecer la generosa aportación del gobierno Herrera a su cuenta de resultados…!






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