Continuamos Enero con nuevas bajadas para el sector del porcino, tanto para el cebo como para las cerdas de desvieje.
Nada invita al optimismo; nuestra cotización parece derrumbada y sin embargo, lideramos los precios europeos (hemos bajado en menor medida que Alemania). Enero se anuncia complicado y mucho nos tememos que nuevas bajadas son previsibles e inevitables.
Los atrasos de los festivos van a pesar como una losa en el mercado.
La posibilidad de establecer una operación de almacenamiento privado por parte de las autoridades europeas lleva algunas semanas barajándose; importantes países productores (Alemania, Dinamarca e incluso últimamente Italia) han sumado esfuerzos para desencadenarla, por ahora sin éxito. Si llegara podría aliviar en parte la pesadez actual pero creemos que lastraría una eventual mejora primaveral. Creemos que sería peor el remedio que la enfermedad.
La triste realidad sigue siendo que Rusia no compra en Europa, a pesar de la clara escasez de carne que está experimentando, que producimos algo más y el consumo europeo se retrae, poco a poco pero se retrae.
Estamos convencidos que las administraciones (tanto la estatal como la europea) deben tomar cartas en el asunto que nos ocupa (la crisis del porcino) de manera urgente. A título de sugerencias Promocionar y promover la apertura de nuevos mercados: en el mapamundi hay todavía zonas importantes donde no llega carne de cerdo europeo.
También la administración debería de velar para que los grandes operadores comerciales trasladen a sus precios de venta al consumidor las sustanciales bajadas de la carne, con el fin de incentivar el consumo interno.






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