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UN TRAYECTO: El de las mentiras y gilipolleces, que es muy corto. Defender que es muy lógico cambiar el nombre de la Plaza del Seminario, porque todo el mundo ya sabe que allí se ubica el seminario, y a continuación cambiar el nombre de otra (a la que con solo suprimir dos letras anulábamos su pasado franquista) por el “de la Universidad”, porque allí está la universidad, dice mucho del nivel intelectual, oportunismo y catadura moral de sus promotores.
UN MILLÓN: De euros. Es el presupuesto para reformar la última reforma de la requetereformada estación de autobuses. Solo se nos ocurre un comentario: ¡Vaya tropa! la constituida por Escobar, Arahuetes, sus equipos políticos y técnicos y los vecinitos suprayacentes…
UNA LEY: La de transparencia que, según dicen, obligará a que los políticos muestren su patrimonio del antes y después de dedicarse a servirnos sacrificadamente a los ciudadanos. Pues ya ven, nosotros nos conformaríamos con ver el pasaporte de algún alcalde y concejal/a antes y después de asumir su pesada carga.
UN PREMIO: El Nobel de Medicina 2014, otorgado a unos sabios muy sabios de USA y Noruega que han descubierto, muy calentitos en sus laboratorios torturando a ratas, el sistema por el que nuestro cerebro se orienta en el espacio. Muy meritorio sin duda ¿pero no habría estado mejor otorgárselo a esos profesionales de la sanidad, especialmente a los africanos, que están arriesgando (y demasiadas veces perdiendo) su vida en la lucha contra el ébola? Y es que, como decían nuestras abuelas: hemos perdido el oremus…






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