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UN TÓPICO: Tan falso y estúpido como casi todos: que hay que seguir estimulando así, indiscriminadamente, la llegada de mas visitantes a Segovia. Cuando desde que empezó la crisis y nos convertimos en sucedáneo low cost del turismo de lujo y larga duración, ya en cualquier fin de semana empieza a ser muy problemático y verdaderamente incómodo moverse, comer o simplemente no ser arrollado en la parte antigua de la ciudad.
OTRO TIMO: De La Sepulvedana. Promocionarse anunciando una duración de sus trayectos entre Madrid y Segovia de 55 minutos…que no ha cumplido NUNCA. Primero, porque técnicamente es casi imposible. Y en segundo lugar, por la variedad de tareas que su reducción de personal acumula sobre los conductores. Pero no es un drama, basta acercarse a la cola de las máquinas expendedoras de billetes para ver que realmente se trata de un sainete.
UNAS ANSIAS: Asesinas. Las que nos entran cuando algún oportulisto/oportulista, como le gusta expresarse a Luquero/Luquera, pretende cambiar el nombre ya acrisolado de alguna vía pública. Y algunos nos preguntamos: ¿Y qué tal si os dedicáis a tapar baches, reparar averías, procurar que el agua que bebemos sea si no potable, al menos incolora e inodora y a procurar que la gente de bien pueda dormir por la noche, en lugar de imponernos memeces y chorradas populistas, coyunturales…o algo peor?
UN HOMENAJE: Aunque en general no nos gusten, éste sí que está más que merecido. El que va a recibir Alfredo Matesanz, un hombre “en el mejor sentido de la palabra bueno”, que ha llevado su durísimo oficio con la entrega del que sabe que aunque esté cobrando de una empresa privada, está sirviendo a su comunidad…¡y cómo la ha servido! y la sigue sirviendo. Qué gran ocasión que no tuvo otro santo laico, Fernando Peñalosa, de que le expresemos colectivamente lo que todos le hemos dicho alguna vez en privado.
En fin Alfredo, que te queremos…pero no te mueras, que éstos te ponen una calle.






Segoviano | Viernes, 10 de Octubre de 2014 a las 11:01:07 horas
Lo de la Sepulvedana (o Sepulvedano, que no quiero que nadie se ofenda) es para nota cum laudem, no solo no se tarda menos (55 minutos según ellos), sino que es lo mismo que antes, cuando te quedabas en Moncloa (además te dejaban a pie de calle no te metían en un agujero-intercambiador), luego tardabas más si ibas Príncipe Pío, simplemente. ¡Lo que hace el 'marqueting'!
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