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OpiniónProyecto de Ley de Seguridad Ciudadana: de la falsa democracia al despotismo ilustrado

Proyecto de Ley de Seguridad Ciudadana: de la falsa democracia al despotismo ilustrado

Zoquejo.com | 155 Lunes, 25 de Noviembre de 2013 Tiempo de lectura:


Nuevas tiempos, nuevas formas. Para el PP no existe la evolución sino la involución, aunque tenga el adjetivo de democrática. La ley mordaza ó, lo que es lo mismo, el proyecto de ley sobre Seguridad Ciudadana que va a presentar en el Congreso no deja lugar a dudas; al PP se le paró el reloj hace tanto tiempo que ya no saben en que momento están, si marca las horas hacia adelante o lo hace hacia atrás.

"Hay coplillas que ya lo vienen apuntando, diciendo así ……..”lo llaman democracia y no lo es……., es una dictadura del PP .…”, La consideración de exagerado o no dependerá de la subjetividad de quien opine en tanto que la objetividad sobre la opinión del sujeto en cuestión; es decir el PP, progresivamente se decantaría por esta coplilla o algo muy similar, porque la pretensión del gobierno del PP (también conocido como el Gobierno de la Nación) respecto de la modificación de la Ley de Seguridad Ciudadana, los supuestos que pretende incluir y la cuantía de las sanciones que pretende aplicar a las hipotéticas infracciones de orden público no deja lugar a dudas: la regresión y el autoritarismo han vuelto para instalarse….. salvo que se les consienta. Eso sí con el conveniente barniz democrático, faltaría más.

La regresión no sólo se adivina por si misma sino como consecuencia inmediata, natural, de una manera de pensar y de ser que conforma un modo de entender la acción política y que puede resumirse en la conocida máxima del despotismo ilustrado: “todo para el pueblo pero sin el pueblo”. El PP, muy moderno y actual, sólo ha tenido que cambiar los conceptos y asumir la suya propia: “todo por la democracia pero sin la democracia”. Bien es verdad que en atención a las circunstancias de los tiempos actuales la definición de democracia debe ser matizada y tamizada con conceptos como seguridad, convivencia,propiedad, integridad, orden público….. Conceptos como tales reconocidos y protegidos en el ordenamiento jurídico de este estado de derecho pero que no parece ser suficiente para el PP, el Gobierno y los palmeros que están para lo que están; para aplaudir aunque sea su propio asesinato. Es lo que tiene la estupidez: no reconoce fronteras, ni personas; ni status social ni capacidad intelectual; simplemente se inocula, cuando no se impregna, en las personas humanas hasta convertirlas en rehenes de sus miedos, prejuicios, frustraciones, ambiciones y miserias. Y de todo ello el PP anda más que sobrado. Si a todo ello le añadimos, y no porque queramos, un extravagante empeño por convertirse en un fantasmal guardián de las esencias  aparece de forma tan natural como propia su auténtica identidad, el ADN que le define en lo que realmente es: un partido autoritario.

Tal afirmación se deduce por sí misma de esta iniciativa de sobreprotección de supuestos de derechos ciudadanos, individuales y colectivos, que según quién, cómo y por qué puedan estar amenazados. Sobreprotección de la seguridad, sobreprotección de la autoridad política y policial, sobreprotección de la propiedad, sobreprotección de figuras e instituciones públicas y privadas, sobreprotección de los miedos y de los prejuicios presentes y venideros…… Sobreprotección en definitiva de espectros que pululan indiscriminadamente en carcamales políticos cuya proyección humana es tan limitada como mezquina. Limitada por la naturaleza misma de un pensamiento pacato y simplista. Mezquina por su afán y obstinación de perseguir y demonizar cualquier idea o pensamiento que se salga de esas lindes históricamente predeterminadas.  

Con estos antecedentes la respuesta se antepone a la pregunta, dando por hecho que hay personas, ideas, pensamientos y actuaciones humanas malvadas y perniciosas a las cuales hay que limitar, cercenar, prohibir y reprimir. ¿Y quién es tan malvado, quién hace tanto daño, quién está causando tanta zozobra en las personas y tanto mal en la colectividad como para tener que ser sometido o reprimido de semejante manera, para así proteger lo que ya está sujeto a protección a través de los mecanismos del presumido estado de derecho?. Como la respuesta ya está configurada de antemano la pregunta sólo sirve para adornar el argumento.
Y si no hay sujeto en la pregunta se crea uno porque para eso se gobierna, porque se dispone de canales de información y divulgación a la par que multitud de recursos para influir, condicionar y domesticar conciencias críticas individuales o colectivas; porque se detenta el poder en todas sus expresiones, y tal tenencia da derecho a actuar sin límites físicos ni consideraciones éticas o morales porque la administración del poder sólo está sujeta a los criterios de quien lo posee.

Al PP y a los Gobiernos que ha alumbrado en el periodo democrático si algo les ha identificado como primaria seña de identidad ha sido y es su sesgo violento y represor.

Su miedo visceral a la Libertad en todas sus formas y expresiones, su odio hacia lo diferente le ha llevado y le lleva constantemente a una dinámica de acción-reacción-represión en su práctica política, cuya máxima pretensión, y probablemente la única, sea la de consolidar la involución desde una falsa evolución para hacer que la realidad parezca lo que no es.

 La pretensión del Gobierno de la Nación (es decir el Gobierno del PP) de endurecer la Ley de Seguridad Ciudadana a él le confirma con repulsiva obstinación lo que es y a la gran mayoría de ciudadanos nos reduce a la condición de víctimas. Entre tano y por el camino se van quedando expectativas frustradas y horizontes truncados.

De esta forma y en el colmo de la desfachatez pretenden vender la especie  de que tal agresión no  sólo no lo es sino que resulta necesaria y además beneficiosa para este desgraciado sistema que supuestamente nos representa a todos y a todas; imponiendo como verdades descaradas mentiras, divulgando como positivo lo aberrante y como necesario lo intolerable.

La ecuación está clara; el PP y el Gobierno que le reconoce nos quieren oprimidos, ninguneados, despreciados, sumisos y callados. Esa es la auténtica verdad que se transmite al conjunto de la sociedad aunque la quieran revestir de modernidad y progreso y lógicamente ni se atrevan ni consientan en reconocerlo.  

El PP vocifera, el Gobierno muerde y al resto, es decir a la gran mayoría, lo que nos toca es responder para que semejante intento de atentado acabe donde debe: en el cubo de la basura."


Julio César SANZ POLO: Secretario General de CGT de Segovia

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