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Pese al discurso oficial del PP según el cual
estamos saliendo de la crisis e iniciando la senda de la recuperación
económica, no cabía esperar de la
Junta de Castilla y León unos Presupuestos para 2014 que
estimularan el crecimiento y la creación de empleo en Castilla y León. Pero
tras los durísimos ajustes de los tres últimos años, en los que el gasto de la Junta había retrocedido a
niveles de 2007, se esperaba una propuesta presupuestaria de transición que, si
no supusiera un impulso, al menos no contribuyera a deteriorar aún más la
deprimida situación económica de la comunidad. Dicho de otra forma, que no chirriara demasiado con el discurso de
la recuperación. Y los Presupuestos de 2014 -los decimoterceros que elabora un gobierno presidido por Juan Vicente Herrera- chirrían,
igual que los del Estado, claramente con ese mantra
oficial.
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| Herrera y su papelón presupuestario |
Aunque en su cifra global (9.957 millones de
euros) aumentan en relación con el actual ejercicio -en el que, tras la
revisión del techo de déficit, la
Junta terminará gestionando 9.759 millones-, dicho incremento
resulta ser un puro espejismo, ya que en realidad el gasto disponible asignado
a las consejerías se reduce a 7.313 millones de euros, un 0,4 por ciento menos
que en 2013. La causa de esa distorsión entre el incremento de su cifra global
y la bajada real en el gasto disponible no es otra que la carga financiera generada
por el endeudamiento de la Junta,
cuyos costes de amortización e intereses se disparan en 2.014 a la friolera de
1.360 millones de euros (más de un 13 por ciento del Presupuesto).
Tenemos así que el coste de la deuda se ha
convertido en el gran lastre financiero del gobierno Herrera, que además necesita endeudarse en otros 730
millones (y ya estamos por encima de los 8.000) para poder cuadrar las cuentas
de 2.014. Y el resultado de ello es otro Presupuesto restrictivo que continua
la línea de ajuste de los años anteriores y en la que vuelve caer en otros 52
millones de euros el gasto social (Sanidad, Familia y Educación).
La consejería
de Sanidad, que ha absorbido 100 millones de los 277,8 millones del suplemento
presupuestario de este año, pierde el próximo 46 millones, pasando a disponer
de 3.191 (318 menos de los que tenía asignados hace tres años). La consejería
de Familia, que había recuperado 48,5 millones en ese mismo parcheo, pierde 6
en 2014 y pasa a disponer de 809 (70 menos de los que tuvo en 2.010). Y se ha
considerado poco menos que un éxito que Educación mantenga el mismo
Presupuesto, 1.802 millones, que son 422 menos de los que dispuso en 2.010.
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| Los consejeros de Sanidad y Familia |
Salvo la consejería de la Presidencia, que pasa
de 89 a
93 millones, y la de Economía, que lo hace de 551 a 586, todas las demás
sufren caídas presupuestarias. Y el repunte en Economía también es un tanto
ficticio, ya que obedece al trasvase de ADE Parques Tecnológicos y Empresariales,
cuya extinción contempla la Ley
de Acompañamiento de los Presupuestos. (Por cierto, que, según informaba ayer
“El Mundo de Castilla y León”, el Consejo Consultivo de Castilla y León ha
emitido un informe advirtiendo de que el atajo elegido por la Junta para prescindir de
dicha empresa no se ajusta al procedimiento legal. Con razón decíamos el otro
día aquí que la Ley
de Acompañamiento se utiliza todos los años como una especie de cajón de sastre
en el que caben todo tipo de remiendos normativos).
Todas las demás consejerías pierden
presupuesto y la que más la de Fomento y Medio Ambiente, la consejería otrora
inversora por excelencia. Y digo otrora porque en los cuatro estos últimos años
la consejería de Antonio Silván ha
sufrido un auténtico desplome presupuestario. En 2.014 dispondrá tan solo de 449 millones de euros, que es menos de la
mitad de lo que sumaban Fomento y Medio Ambiente cuando eran consejerías
separadas.
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| La consejera de Hacienda registrando el Presupuesto en las Cortes |
Al tiempo que se nos quiere vender este
Presupuesto como un paso hacia la recuperación económica, la propia Junta
admite que en 2.014 va a seguir destruyéndose empleo en Castilla y León. De
hecho prevé una tasa de desempleo en la comunidad del 21,5 por ciento, que es
superior a la existente en la actualidad. Y desde luego, poco va a contribuir a
superar la lacra del paro la reedición de ese plan regional de empleo juvenil y
local dotado con 30 millones de euros financiado en su primera edición con lo
recaudado en la amnistía fiscal aprobada de tapadillo en el verano de 2012. Una
especie de mix entre el denostado Plan E de Zapatero y los “minijobs” alemanes
que no ataca ni de lejos el problema del paro en la comunidad.
Como tampoco se compadece por ningún lado que
se prevea un crecimiento del PIB del 0,7 por ciento y al mismo tiempo se
contemple una reducción del 12,56 por
ciento en la recaudación tributaria de los impuestos y tasas de la propia
comunidad, otro capitulo de ingresos que sigue en caída libre.
En resumen, estamos ante unos Presupuestos lastrados por el coste de la deuda que no van a contribuir para nada a reactivar la
economía y recuperar el empleo en la comunidad, sino más bien a todo lo
contrario. Y Herrera y su gobierno son plenamente conscientes de ello.
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