Es muy posible que algunos vecinos de otros barrios o de la provincia crean que los vecinos del casco histórico somos unos privilegiados o que estamos dando saltos de alegría por la promesa hecha pública el pasado día 7 de marzo por el Consejero de Sanidad de la Junta de Castilla y León de mantener el consultorio del casco histórico.
En este sentido queremos manifestar lo siguiente: Ni cuando se trasladó el consultorio al Hospital de la Misericordia, ni ahora si se saca de allí, se nos ha consultado o pedido opinión a los vecinos. Entonces y ahora se nos imponen las decisiones que se toman, suponemos que en Valladolid con no sabemos qué grado de aquiescencia de las autoridades o cargos políticos del PP segoviano, que parecen vivir una difícil contradicción en su condición de representantes de los intereses segovianos.
La lucha del colectivo AVRAS durante muchos años fue conseguir un consultorio en el Policlínico. Su instalación allí supuso una mínima inversión para adaptación de espacios y su mantenimiento apenas suponía gasto añadido a los demás servicios que allí había: urgencias, centro de día, psiquiatría, geriatría, estancias hospitalarias de media y larga duración, etc. Desde el principio, se nos ocultaron las verdaderas razones por las que se cerraban esos servicios y seguimos sin que se nos aclare convincentemente por qué se nos desalojó del Hospital Policlínico. Es la misma sinrazón por la que no entendemos por qué no retorna allí el consultorio ahora tal como reiteradamente se nos prometió.
Queremos dejar bien sentado que los gastos que el traslado ocasionó y los que su mantenimiento en el Hospital de la Misericordia pueda estar ocasionando no son achacables a los vecinos sino a la gestión de los que toman esas decisiones, no nos confundamos ni nos dejemos confundir en esto.
Los vecinos del casco histórico seguimos abogando por la vuelta al Policlínico y por la recuperación del uso integral del edificio para uso sanitario. Que tras el error de abandonar el edificio para no sabemos qué supuestas pruebas de resistencia, con nunca declaradas intenciones, ahora no sea posible abordar la reforma que necesite en su totalidad, es comprensible. Pero seguimos sin entender por qué no se empieza el camino de retorno instalando allí el consultorio. La planta baja del edificio a nivel de la calle Donantes puede habilitarse a tal efecto, con un gasto mínimo de acondicionamiento, y mantener un funcionamiento autónomo respecto del resto del edificio ya que no necesita ascensor y tiene un magnífico acceso a pie y para ambulancias u otros vehículos. Esto mantendría el uso sanitario del edificio, aseguraría su conservación básica al estar controlado, ahorraría el pago de alquiler y, lo más importe, no ofrecería dudas sobre la supuesta intención, veladamente expresada por el Consejero de sanidad, de recuperarlo en su integridad cuando las condiciones económicas lo permitan. Claro que si desde Segovia –y duro se nos hace decirlo- se hace llegar el mensaje de que aún nos sobran prestaciones en el Hospital general y con los servicios sanitarios que ya tenemos, no van a venir a contradecirlo las autoridades de la Junta, aunque seguro que saben que somos, por ejemplo, la provincia con la proporción más baja de camas hospitalarias por habitante. A lo mejor piensan que es que los segovianos tenemos especial buena salud y nos enfermamos menos.





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