Sepúlveda busca nuevas formas de generar actividad durante todo el año

El rodaje de The Walking Dead: Daryl Dixon encendió la chispa de “El Último Fuero”, una experiencia inmersiva creada por Sepúlveda Viva y VeroSfera que ahora busca atraer a jóvenes, empresas y colectivos también fuera de los periodos tradicionalmente turísticos.

Hace dos años, las calles de Sepúlveda se transformaron. Decorados, cámaras, actores, técnicos y cientos de profesionales convirtieron la villa en uno de los escenarios de The Walking Dead: Daryl Dixon. Donde habitualmente había vecinos y visitantes aparecieron supervivientes y un mundo postapocalíptico.

 

Y viendo cómo un lugar conocido podía transformarse por completo sin dejar de ser Sepúlveda surgió una pregunta:

¿Y si, cuando las cámaras se marcharan, pudiéramos seguir jugando?

Aquella idea fue una de las semillas de El Último Fuero: La Caída de Sepúlveda, el escape room urbano teatralizado creado por Sepúlveda Viva y VeroSfera.

 

No se trataba de reproducir The Walking Dead, sino de aprovechar algo que el rodaje había hecho especialmente visible: el enorme potencial de Sepúlveda como escenario natural para contar historias.

 

Así nació una propuesta propia que toma como punto de partida ese imaginario apocalíptico y lo traslada a un universo diferente: la historia de Sepúlveda y su Fuero. Durante 90 minutos, los participantes recorren el casco histórico resolviendo enigmas, buscando pistas, tomando decisiones e interactuando con personajes interpretados en vivo para intentar cambiar el destino de una villa al borde del colapso.

 

Varios meses después de su estreno, el proyecto afronta una segunda etapa con otra pregunta:

¿Puede el juego convertirse también en un motor de actividad para el medio rural?

El Último Fuero propone una manera diferente de relacionarse con el patrimonio. El visitante deja de ser espectador para convertirse en protagonista y Sepúlveda, en un gran tablero al aire libre.

 

Teatro, humor, misterio, historia y juego se combinan para llegar también a públicos que quizá no elegirían inicialmente una actividad patrimonial convencional. Especialmente a los jóvenes, aunque estos primeros meses han dejado otra conclusión: familias y público sénior también quieren jugar.

 

Y si algo se repite entre unos y otros son las risas. La improvisación, las decisiones de los participantes y su relación con los personajes hacen que cada partida sea diferente.

 

Octubre, Halloween… y después

No resulta casual que octubre sea uno de los meses elegidos para dar un nuevo impulso al proyecto. Fue precisamente en octubre de 2024 cuando comenzaron las grabaciones de The Walking Dead: Daryl Dixon en Sepúlveda.

 

Dos años después, octubre vuelve a encontrar a la villa jugando con la ficción.

La proximidad de Halloween, el anochecer más temprano, las calles medievales y la trama de El Último Fuero crean un escenario especialmente atractivo para grupos de amigos y público joven.

 

Pero el objetivo no es convertirlo en una actividad estacional.

 

El verdadero reto comienza cuando pasa Halloween.

Sepúlveda Viva y VeroSfera quieren abrir ahora otra línea de trabajo: atraer empresas, asociaciones y grupos organizados también de lunes a viernes.

 

La dinámica del juego obliga a comunicarse, repartir responsabilidades, resolver problemas, tomar decisiones y colaborar para alcanzar un objetivo común, características que permiten trasladar el formato a jornadas de empresa y actividades de equipo.

 

En lugar de una sala de reuniones, un pueblo entero.

Y detrás de esa apuesta hay una cuestión especialmente relevante para los pequeños destinos rurales: generar actividad no solo en agosto, Semana Santa o durante los fines de semana, sino también un martes de octubre, un miércoles de noviembre o cualquier otro momento de menor afluencia.

 

Un grupo que llega a Sepúlveda para jugar puede también comer, comprar, conocer otros recursos, contratar nuevas actividades o descubrir un destino al que regresar.

 

El juego se convierte así en una puerta de entrada al territorio.

El proyecto une además dos iniciativas locales con perfiles diferentes.

Por un lado, Sepúlveda Viva, con una trayectoria consolidada en la interpretación y divulgación del patrimonio tanto en Sepúlveda como en otros lugares de la provincia —Pedraza, Fresno de Cantespino, Prádena o las Lagunas de Cantalejo— y reconocida con el Premio de Turismo de la Diputación de Segovia 2025.

 

Por otro, VeroSfera, una iniciativa de reciente creación vinculada al ocio creativo, el juego y las experiencias participativas.

 

Dos proyectos que han decidido sumar desde una idea compartida: en el medio rural también se puede crear, experimentar e innovar.

 

De algún modo, el recorrido cierra el círculo. Una gran producción internacional llegó a Sepúlveda y mostró su capacidad para convertirse en escenario. Dos iniciativas locales recogieron aquella inspiración y la transformaron después en algo propio.

 

Un escenario cinematográfico se convirtió en tablero de juego. Y patrimonio, teatro, creatividad y ocio, en nuevos motivos para acercarse a un pueblo durante todo el año.

 

Las cámaras de The Walking Dead ya se marcharon de Sepúlveda.

Pero la creatividad y el deseo de mantener vivo el pueblo se quedaron.

Aviso sobre el Uso de cookies: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del lector y ofrecer contenidos de interés. Por favor acepte nuestra política de cookies para continuar con el contenido. Gracias.