El Museo de Segovia presenta como ‘Pieza del Mes’ de agosto los dibujos de Daniel Zuloaga sobre el eclipse solar de 1900
SegoviaDirecto.com Martes, 11 de Agosto de 2026El Archivo del Museo Zuloaga conserva dos dibujos que documentan distintas fases del eclipse del 28 de mayo de 1900, observado en Segovia como un eclipse parcial con una ocultación del Sol del 96,8%.
El Museo de Segovia, de la Consejería de Cultura, Turismo y Deporte, presenta como ‘Pieza del Mes’ de agosto dos dibujos de Daniel Zuloaga Boneta, relacionados con el eclipse solar del 28 de mayo de 1900. Formado junto a sus hermanos en la Escuela de Cerámica de Sèvres, en Francia, Zuloaga desarrolló una trayectoria artística vinculada a la cerámica, la decoración mural, la pintura y el diseño. Las dos piezas se conservan en el Archivo del Museo Zuloaga y representan distintas fases del fenómeno observado desde Segovia.
El primero de los dibujos se encuentra en el reverso de una carta fechada el 25 de mayo de 1900 por los sucesores de José Peña y recibida por Daniel Zuloaga poco después. Se trata de un boceto realizado sobre el reverso del documento y que, por sus características, parece haber sido trazado durante el desarrollo del eclipse, utilizando como soporte un papel que el artista tenía a mano.
El dibujo representa diferentes fases del eclipse y contiene anotaciones horarias. En 1900, la obtención de datos sobre los tiempos de los eclipses tenía importancia para comprobar posteriormente la correspondencia entre los cálculos astronómicos y las observaciones realizadas. Esta cuestión aparece recogida en el documento conservado en el archivo con el título ‘Instrucciones para la observación del eclipse total de sol del 28 de mayo de 1900’, que incluye un apartado dedicado a la determinación del tiempo.
El segundo dibujo se conserva en uno de los cuadernos de bocetos de Daniel Zuloaga. Su ejecución es más ordenada y parece corresponder a una versión pasada a limpio del primer apunte. No obstante, existe una diferencia entre ambos: en el dibujo realizado durante el eclipse aparece una representación de la corona solar, que no fue trasladada posteriormente al cuaderno.
Segovia se encontraba fuera de la franja de totalidad. Por este motivo, no puede determinarse en qué condiciones realizó Zuloaga esta representación de la corona ni si llegó a observarla. Como curiosidad, la documentación de la época recomendaba el uso de cristales ahumados para proteger la vista durante la observación del eclipse.
Según los datos conservados sobre el fenómeno, el eclipse comenzó en Segovia a las 14:35:32 y finalizó a las 17:00:15, alcanzando una ocultación del 96,8% del Sol. Los dibujos de Zuloaga, por las fases representadas y por las anotaciones horarias, se corresponden con este eclipse.
La observación del eclipse en Segovia
El eclipse del 28 de mayo de 1900 fue ampliamente seguido en Segovia y quedó recogido en distintos artículos del Diario de Avisos de Segovia. Desde marzo, el periódico informaba sobre el fenómeno y sobre las expediciones organizadas para observarlo. También publicó entre el 5 y el 26 de mayo, en tres partes, el artículo ‘Los Eclipses’, de Francisco Navarrete, dedicado a explicar el fenómeno y a destacar la labor divulgativa del astrónomo francés Camille Flammarion.
La víspera del eclipse, el periódico publicó los horarios previstos para Segovia y recordó la necesidad de utilizar cristales ahumados para proteger la vista. También recomendaba a los observadores buscar alguna comodidad para poder seguir el fenómeno durante toda su duración y prestar atención a los posibles cambios en la flora y la fauna.
La jornada del eclipse estuvo marcada por la expectación. Los niños de las escuelas salieron de excursión para contemplarlo y numerosos ciudadanos se concentraron en diferentes puntos de la ciudad. La prensa menciona los observatorios del Instituto y de la Academia de Artillería, así como la torre de la Catedral, el Alcázar, el Acueducto y los altos de la Piedad. En la Plaza Mayor y en otras plazuelas se colocaron también barreños con agua para facilitar la observación.
La crónica publicada el 29 de mayo describe las condiciones durante el momento de máxima ocultación: el Sol adquirió un color grisáceo, el cielo se oscureció y sopló un viento frío del norte. Las aves, entre ellas las gallinas, se recogieron como si fuera a anochecer, aunque la oscuridad nunca llegó a ser total debido a que el eclipse era parcial.
La prensa continuó recogiendo noticias sobre el eclipse durante los días siguientes. El 3 de junio publicó diversas anécdotas de su observación en la provincia. En la Plaza Mayor de Segovia llamó la atención un anciano que utilizaba un cristal ahumado de grandes dimensiones. En La Granja, el fenómeno se observó desde lugares elevados, como el Poyo de Grado, utilizando cristales de colores. En Santa María de Nieva, el corresponsal describió cómo el pueblo se paralizó durante el eclipse, las aves enmudecieron y los gatos se escondieron. También relató el intento de un vecino que, al no disponer de cristal ahumado, trató de observar el fenómeno utilizando el humo de unas cerillas.
Los Zuloaga y el eclipse de 1905
El Archivo del Museo Zuloaga conserva también documentación relacionada con el eclipse total de 1905. Entre ella se encuentra una carta de Ignacio Zuloaga a su tío Daniel, fechada en Éibar el 26 de agosto de 1905, en la que le comunica que viajará a Lerma junto a los pintores Darío de Regoyos y Pablo Uranga para presenciar el eclipse: “Querido Daniel: El martes de madrugada salimos Regoyos, Uranga y yo en automóvil para Lerma para presenciar el miércoles el famoso eclipse.”
El mismo eclipse aparece recogido por Pelayo Artigas en ‘Ayllón en la historia’. Artigas menciona entre los participantes a Juan Zuloaga, hijo de Daniel, que tenía entonces 21 años, y describe la observación del fenómeno durante la totalidad. También hace referencia al trabajo de los dibujantes y felicita a Juan Zuloaga por continuar la tradición artística de los Zuloaga.
El testimonio de 1905 permite relacionar la documentación de ambos eclipses y muestra la presencia de la observación y el dibujo dentro de las actividades de distintos miembros de la familia Zuloaga ante estos fenómenos del siglo XX.