La FES y el arte de la pleitesía: ¿empresarios o vasallos?

Resulta curioso, por no decir sonrojante, leer el último comunicado de la Federación Empresarial Segoviana (FES) respecto a la posible ruptura comercial entre España y Estados Unidos. En un alarde de lo que podríamos llamar “diplomacia del pánico”, la patronal segoviana, con su presidente Andrés Ortega a la cabeza, ha decidido que la mejor estrategia ante una amenaza unilateral es la de agachar la cabeza y pedir perdón por existir.

 

Desde la FES se nos dice que Estados Unidos es un “socio fundamental” y se ensalzan unas “buenas relaciones de amistad comercial” que, a la vista de los hechos, parecen ser bastante más unilaterales de lo que nos quieren vender. ¿Qué clase de “amistad” es esa que se rompe en cuanto los intereses del gigante americano deciden que España ya no es un tablero útil?

 

Es preocupante la postura servil que trasluce cada párrafo del comunicado. En lugar de exigir firmeza y buscar alternativas que dejen de hacernos dependientes de los caprichos de Washington, Ortega se limita a confiar en que el diálogo permita “preservar la estabilidad”. Es el lenguaje de quien no quiere molestar al amo, de quien teme que, si alzamos un poco la voz para defender nuestra soberanía económica, las migajas del mercado estadounidense dejen de caer en el plato de nuestros sectores agroalimentario e industrial.

 

Pero lo más flagrante es la petición directa al Gobierno de España para que sea capaz de “reconducir esta situación”. Traducido al lenguaje de la calle: la FES pide al Gobierno que haga las concesiones que hagan falta, que sea flexible hasta la contorsión, con tal de no perder a ese socio de “gran relevancia”.

 

Se echa de menos una patronal que, ante la incertidumbre internacional, apueste por la fortaleza propia y la diversificación real, en lugar de implorar por el mantenimiento de una “normalidad” que a todas luces nos deja en una posición de debilidad extrema.

 

Segovia merece una representación empresarial que defienda los intereses de sus empresas con dignidad, no con comunicados que parecen redactados por un gabinete de relaciones públicas de la embajada americana. Si la estabilidad depende de nuestra capacidad para ser sumisos, quizá es que esa estabilidad no vale tanto como nos cuentan.

Aviso sobre el Uso de cookies: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del lector y ofrecer contenidos de interés. Por favor acepte nuestra política de cookies para continuar con el contenido. Gracias.