Pedro Izquierdo Lasanta y Antonio Soto Romero vuelven a casa

El 24 de enero de 2026, Recuerdo y Dignidad entregará los cuerpos a las familias y celebra un homenaje, por extensión, a las más de 600 personas que fueron asesinadas en Soria debido a la represión.

La Asociación Soriana Recuerdo y Dignidad organiza este homenaje y entrega de restos humanos que comenzará con una concentración a las 18:00 en la Plaza Mariano Granados, recorrerá el centro de la ciudad, para seguir en el Espacio Santa Clara, con diversas intervenciones, incluyendo ​el acompañamiento musical del grupo Cafuné, Ana Andaluz y Antonio Villanueva​. A lo largo de esta velada se pretende dar visibilidad a la desaparición de más de 600 personas asesinadas en la provincia de Soria. En particular la asociación celebra la identificación de dos víctimas que encontraron su muerte cuando solo tenían entre veinte y treinta años: Pedro, electricista, en Renieblas, y Antonio, aviador, en Ágreda. 

 

Pedro Izquierdo Lasanta nació en Cigudosa (Soria) el 22 de febrero de 1907. Estaba casado con María Antonia Zamora Gómez, maestra de origen extremeño, que falleció a los pocos días de dar a luz a su hija: Ascensión Izquierdo Zamora, quien actualmente cuenta con más de 90 años y lleva décadas buscando a su padre. 

 

Pedro trabajaba en su pueblo y en los municipios circundantes. Gran parte de su tiempo lo dedicaba a poner en funcionamiento los transformadores que se estaban comenzando a instalar; de hecho, en el momento de su detención estaba trabajando en la Central Eléctrica de La Poveda (Soria). Lo detuvieron el 13 de septiembre de 1936 debido a la denuncia de un vecino de Cigudosa. 

 

El arresto se produjo en el pueblo de Rebollar, dado que Pedro se encontraba allí escondido en casa de Cipriano Sanz. Por entonces se celebraban las fiestas del pueblo y muchos vecinos se encontraban preparando la plaza, cuando llegaron varios coches de la Guardia Civil. Rápidamente avisaron a Cipriano y a Pedro. El primero, al ser conocedor del pueblo, pudo escapar, pero Pedro no tuvo la misma suerte y fue detenido. Iba en el furgón que le trasladaba a prisión cuando intentó escapar. Lo fusilaron en un lugar cercano al pueblo de Renieblas cuando huía. Tras el asesinato, el entonces alcalde de Renieblas solicitó la inhumación de su cuerpo en el cementerio de la localidad, pero el pueblo se negó. Entonces ofreció un terreno de su propiedad para que pudieran enterrarlo, como así ocurrió.

 

En febrero de 2025 en una mañana fría y gracias a la intervención de decenas de voluntarios y voluntarias de la asociación memorialista Recuerdo y Dignidad, se exhumaron los restos de Pedro, para descanso de su hija Asunción. 

 

Antonio Soto Romero había nacido en 1914 en Tenerife, tenía 6 hermanos mayores, 22 años y pilotaba un bimotor del ejército republicano, cuando fue abatido por un caza italiano a órdenes del ejército sublevado. Con él iban el sargento Luis Gil Longares y el cabo Blas Paredes. Antonio y Luis murieron cuando el avión se estrelló contra el Moncayo y sus restos fueron enterrados en el cementerio civil de Ágreda. 

 

En 2011 la Asociación Soriana Recuerdo y Dignidad estaba centrada en la búsqueda de cuatro personas fusiladas, que eran de origen zaragozano y hallaron de forma accidental los cuerpos de Antonio Soto Romero y Luis Gil Longares. Mientras que aquellas cuatro víctimas de Torrellas pudieron ser devueltas a sus familias, los restos de Antonio y Luis fueron puestos en custodia del equipo forense de la Fundación ​Aranzadi, con base en San Sebastián. 

 

El camino de vuelta a casa para “el aviador de Ágreda”  se aceleró gracias a Sara Felipe, casada con el sobrino nieto de Antonio, cuando ella recibía ​unas imágenes digitalizadas por las sobrinas del piloto, Aurora e Isabel, quienes a la muerte de su tío, el 24 de agosto de 1937, aún no habían nacido. Este 24 de enero, 88 años y 5 meses exactos después del derribo del avión, con las pruebas de ADN confirmadas, los restos de Antonio Soto Romero podrán emprender el viaje de regreso, el último vuelo del piloto hacia su casa, en La Laguna, Tenerife. 

 

Con este homenaje público la Asociación Soriana Recuerdo y Dignidad recuerda que el duelo por cada una de las víctimas desaparecidas nunca pudo ser resuelto por las familias y se invita a la ciudadanía a participar en esta reparación necesaria de la memoria de aquellas personas. Por otra parte la asociación agradece la colaboración del Excelentísimo Ayuntamiento de la Ciudad de Soria dentro del convenio Soria Ciudad con Memoria, así como la labor altruista de voluntarias y voluntarios sin cuya aportación eventos como este no podrían tener lugar. Por último se reconoce la labor de la artista Miriam Tello en su trabajo que da base a la campaña de difusión.  

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