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SegoviaDirecto.com / Aarón Misis
Viernes, 13 de abril de 2018
ES ASESOR DE LA SANTA SEDE SOBRE EL CUIDADO DE LA CASA COMÚN, LA NATURALEZA

Ángel Galindo, Vicario General de la Diócesis de Segovia: “Rechazar los valores históricos que tiene el uso del agua es buscar nuestra perdición”

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“Suprimir la historia o negar la historia es el origen de la destrucción del hombre. Rechazar los valores históricos, muy positivos por cierto, que tiene el uso del agua, es buscar nuestra perdición”. Es la palabra de Ángel Galindo, Vicario General de la Diócesis de Segovia. Exrector de la Universidad Pontificia de Salamanca, recibió de manos del anterior Papa, Benedicto XVI, la ‘Medaglia Pontificia anno V’ por participar como asesor en las cuestiones de ecología en la Santa Sede. Asesoramiento que prosiguió en la Encíclica ‘Laudato Si’ del Papa Francisco y que continúa a día de hoy. “Los clásicos ya decían que el ser humano es un ser ‘economicus’ y es un ser ‘ecologicus’, es decir, se habla de la ‘oikonomia’ y de la ‘oikologia’, la casa común, la casa grande, la casa pequeña”, explica Ángel Galindo, que aborda ambas materias en esta entrevista, realizada en la Sala capitular interna de la Catedral de Segovia. La finaliza recordando la última Encíclica del Papa Francisco, ‘Alegraos y regocijaos’, sobre la santidad y la felicidad, y confesando: “Siempre descubro que el ser humano tiene más valores que desvalores. En ese sentido, soy optimista”.

SEGOVIADIRECTO.- Usted recientemente participó en unas jornadas sobre el agua en la Universidad de Valladolid (UVa). ¿Cuál fue su mensaje?

 

ÁNGEL GALINDO.- Hablé de la importancia que tiene el agua para la vida de la sociedad y de la naturaleza, incluyendo en la naturaleza al ser humano. Vine a insistir en que el agua, conjuntamente con el aire, con el fuego, son las fuerzas principales de la naturaleza y por ello, el aire, el agua, el fuego, de ninguna manera tendrían que entrar dentro del mercado, sino que tendrían que estar a disposición de todo ser humano, precisamente por ser las fuerzas principales que tiene la naturaleza. El ser humano, como todos saben, está formado en torno al 70% por el agua y la misma naturaleza también está configurada por el agua. Entonces no podemos despreciar el agua, es una perla preciosa de la sociedad y de la naturaleza y para no despreciarla o no negociar con ella, tenemos que tener en cuenta unos valores éticos. Mi propuesta en aquella conferencia fue el descubrir los valores éticos que hacen y pueden hacer que el ser humano respete, valore y cuide el agua.

 

SD.- Aquella conferencia también versó sobre las caceras tradicionales ¿qué le parece la extinción de sus derechos históricos?

 

AG.- En principio, suprimir la historia o negar la historia es la perdición, el origen de la destrucción del hombre. El ser humano, como decía un proverbio indio, es un ser que está sentado en la silla de la historia mirando hacia el frente. Si quita o prescinde del lugar donde está sentado, se cae. Por tanto, necesitamos la historia para estar sentados valorando el pasado pero siempre mirando al futuro. Porque el ser humano es pasado, presente y futuro. Por tanto, rechazar los valores históricos, muy positivos por cierto, que tiene el uso del agua, las organizaciones, las instituciones que han utilizado el agua, de rechazarlo, es buscar nuestra perdición.  

 

En la charla hablé por ejemplo de los aljibes, de cómo Segovia ciudad está llena de aljibes que recogían el agua que se utilizaba, hablamos del Acueducto, cómo la ciudad vivía precisamente del Acueducto y no necesitaba en aquella época la sociedad pantanos, es verdad que eran menos habitantes, pero tenían unas infraestructuras como las Comunidades de Villa y Tierra, que servían para que toda la población y todos los habitantes formaran parte del cuidado de la naturaleza y del cuidado del agua. Por tanto, las instituciones históricas son más importantes de lo que parece. Incluso, hay instituciones que estamos creando y que parecen nuevas y que ya existían en la Edad Media.


SD.- Usted ha asesorado a la Santa Sede sobre el cuidado de la casa común, la naturaleza. Háblenos de esa experiencia


AG.- En principio, el estudio, la preocupación de la Iglesia por la naturaleza, por la creación, es bastante antiguo. Y el Papa anterior, Benedicto XVI, del que recibí precisamente, por participar como asesor en las cuestiones de ecología en la Santa Sede, la 'Medaglia Pontificia anno V', es quien configura de alguna manera las estructuras para reflexionar en torno a la ecología, aunque ya he dicho que hay reflexiones de los Papas anteriores sobre ello. Cuando llega el Papa Francisco, se preocupa mucho más del tema. Él había vivido en Argentina muy de cerca todos los problemas de la contaminación con las papeleras de Uruguay y del entorno del Río de la Plata. Y a partir de la experiencia que él tiene, fomenta la preocupación de la Iglesia por la ecología e invita y ayuda para que ciertas personas, investigadores, especialistas, del mundo de la ética, del mundo de la ecología, participen en las grandes conferencias ecológicas como la de Tokio, como la de Copenhague, como la de Barcelona. En el caso de la de Barcelona, tuve la suerte por primera vez de poder estar enviado por la Santa Sede y preparando precisamente la de Copenhague. Y desde ahí se elaboraron una serie de documentos, de estudios, que desembocaron en la preparación de la Encíclica ‘Laudato Si’, sobre el cuidado de la casa común. Hay que decir humildemente que no soy el único, sino que hay bastante gente, no solamente en España, sino en otros países, que han estado detrás de la elaboración de ‘Laudato Si’.

 

SD.- Usted también es experto en la ética dentro de la empresa

 

AG.- Yo soy especialista en doctrina social de la Iglesia y en ética social. Y dentro del ámbito social está lo que llamamos la ética política y la ética económica. Y ahí se estudian fundamentalmente los valores de las diferentes formas de empresa, empresa capitalista, empresa socialista, las empresas de comunión, la responsabilidad social empresarial… hay muchos tipos de empresa y cada vez más, sobre todo porque la economía es una de las actividades más importantes del ser humano. No podemos vivir sin la economía. Los clásicos ya decían que el ser humano es un ser economicus y es un ser ecologicus, es decir, se habla de la oikonomia y de la oikologia, es decir, la casa común, la casa grande, la casa pequeña. Y en ese campo hay cosas muy bonitas como los fondos éticos. Formo parte como asesor de un fondo ético de un gran banco mundial donde asesoramos en qué empresas éticamente se puede invertir y en cuáles no.

 

Hay cosas muy interesantes en este ámbito de la ética de empresa. He citado el tema de los fondos éticos, pero conocéis también los microcréditos, cómo podemos ayudar al tercer mundo a través de microcréditos, a través de ayuda a los mercados justos… hay innumerables instituciones nuevas que nos pueden ayudar a quitar fuerza a las grandes internacionales o al menos hacer que los ciudadanos podamos hacer una economía que yo llamo la economía de la casa, la economía del barrio, la economía de los grupos pequeños, para luchar en contra de las grandes internacionales y de los grandes imperios políticos que existen en el mundo.

 

SD.- Ud. ha publicado decenas de libros. ¿En qué está trabajando ahora?

 

AG.- Acabo de publicar una obra sobre ética y sociedad que trata de estos temas: de la ética política, de la ética económica, de ética y patrimonio, de ética y la familia, de ética y la vida… Y ahora estoy preparando una historia de la moral, una historia de la ética, que propiamente está sin hacer. Hay diferentes estudios, pero no hay volúmenes que recojan todos los valores éticos o la reflexión, las praxis éticas que ha habido a lo largo de la historia.

Y volviendo a tu primera pregunta, lo que trato en el libro es ver cómo ha ido evolucionando y cómo es importante descubrir que valores éticos que ya aparecían en el mundo grecolatino o judeocristiano, hay cuestiones que ya aparecían entonces y que hoy parecen nuevas, pero que hicieron que el mundo de entonces se pudiera desarrollar y está en la base del desarrollo actual.

 

SD.- Porque en el mundo actual parece más necesaria que nunca la ética

 

AG.- Hemos llegado al momento en el que la política y la economía están en manos de muy pocos. Hay estudios sobre los tres males más grandes de la humanidad en el momento actual, que formando una pirámide desembocan en manos de menos de 500 personas, que es la droga, la guerra y el mal uso de la farmacia, la medicina. El abuso de la medicina en la compra y venta de órganos, la desaparición de personas para utilizarlas en investigación… Todo eso forma parte de lo que se llama la medicina mala. Esos tres comercios están en manos de no más de 500 personas, que son las que dominan el mundo. Luego hay instituciones, como la Trilateral, o las tres fuentes de los tres mercados bursátiles del mundo: Tokio, Wall Street y Alemania, que son los que dirigen la economía de un lugar para otro. Y hoy en día, toda esa economía, no está físicamente allí, sino que Wall Street, a través de Internet, puede estar funcionando muy bien en la India.


SD.- ¿Luego como conclusión en cuanto al trabajo de la ética y la sociedad?

 

AG.- El valor de la ética para la convivencia humana es indispensable. Sin valores éticos, estaríamos dependiendo continuamente de los poderes, que son los que hacen la ley. Y la ley la pueden hacer de una manera o de otra. Pero no siempre la ley coincide con la ética. Hay muchas leyes injustas, precisamente porque no tienen en cuenta los valores éticos. Y los valores éticos se configuran a través de la razón, el hombre es un ser racional y razonable, a través de la inteligencia y de la costumbre. ¿Qué ocurre? Que sin ética, los poderes económicos o políticos, manipulan a través de la ley a toda la ciudadanía. E incluso en muchas ocasiones, estamos hablando dentro de un medio, utilizan a los medios de comunicación.


SD.- ¿Quiere añadir algo más?

 

AG.- Bueno simplemente la noticia de hoy dentro del ámbito de ecología más espiritual, el Papa acaba de publicar hoy otra Encíclica ‘Gaudete et exsultate’, que es ‘Alegraos y regocijaos’. Es una Encíclica muy bonita, con cinco capítulos, donde habla de la santidad y la felicidad. Y propone como uno de los valores éticos más bonitos, más interesantes para el mundo de hoy, el humor, la sonrisa y la mirada puesta en el futuro. Creo que a pesar de que existe una sociedad con mucha falta de valores, también es cierto que el pueblo, aquellos que viven el día a día dentro de un ámbito familiar, están cargados de valores. Tan es así que en mis escritos, la reflexión que yo siempre he hecho a partir de la experiencia y de la ética, es que siempre descubro que el ser humano tiene más valores que desvalores. Hay más cosas positivas en la sociedad, aunque veamos muchas veces las cosas negras, que negativas. En ese sentido, yo soy optimista.

 

 

 

 

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